El hilo salta del sueldo al precio del café en Múnich
El hilo lleva dos días dándole vueltas a la nómina y aterriza en la taza. Un forero suelta que en pleno centro el café está a
2,5 euros y que
6 euros solo los ha visto en un local muy concreto de Madrid; que a
1,5 no se lo han servido en ningún barrio. Otro le contesta que eso no se lo cree y le pega un vídeo. A partir de ahí, una treintena de mensajes del 20 y el 21 de septiembre discutiendo el precio del café en Alemania, los 150 euros de más y quién se está quedando sin camareros y por qué.
Qué se ha sabido
la_trotona pone precios sobre la mesa:
2,5 euros en pleno centro,
6 euros solo en un sitio muy concreto, y ninguno a
1,5. En Múnich, dice, se tomó varios cafés bastante céntricos, cerca de Marienplatz.
pamplinero no se lo traga: «no es que no me fie de ti, pero en internet veo otras referencias muy alejadas de tus precios». Añade que un café servido en mesa por un camarero en Alemania no debería bajar de
4 euros, y que allí existe un impuesto específico al café que aquí no hay, además de un IVA más bajo para el takeaway. Y enlaza un vídeo para respaldarse.
Papo de luz convierte la cifra en línea del tiempo:
1500 que hoy serían 3000. kikoseis lanza la propuesta más barata del tramo: «Claro. Igual si le pagas 150 más evitas que te lo quite». Derrochaduros aprieta por el otro lado: con fines de semana y alguna hora extra ya se llega al salario mínimo, así que eso no puede ser un buen sueldo. germanalca propone dónde buscar: «Que busquen en las universidades, que están repletas de gente cualificada».
Dónde está la bronca
El choque nuevo es el café. la_trotona habla de precios de calle; pamplinero le pide referencias porque lo que encuentra online no cuadra. Los dos discuten lo mismo con datos distintos y ninguno cede.
Debajo sigue la pelea de fondo. Muchachitoviejo sostiene que la gente cualificada y con talento no trabaja por cuatro cacahuetes, y descarga contra el reportaje por normalizar esas cifras como sueldo. Goyim desobediente añade otra frase a la lista negra: huir de «con ganas de trabajar».
ashe cambia de acusado: sostiene que a los hosteleros nunca se les ha oído quejarse de los impuestos ni de lo que les cuesta cada trabajador, y que ahora piden profesionales que salgan ya formados. TylerDurden99 lo lleva al terreno del convenio: cuando el trabajador pregunta cuánto va a cobrar, la respuesta es la del convenio y el mercado manda; recuerda que ese argumento liberal no gusta tanto cuando aprieta.
Jörmundgander mete el menú en la ecuación: sostiene que los bares que abren son de quinta gama y que para meter platos al microondas no hace falta un ingeniero; lo que pide, dice, es que el candidato se implique.
Los requisitos, según el hilo
La lista de lo que piden los anuncios se va llenando de broma. Uno pregunta si tampoco exigen maratón, y macready añade guapos. randomizer remata que lo de baratos y sumisos se lo olvidaron poner. Galardin cierra con un «Menuda vida, envidiable.» que se lee en clave de ironía. mixbuby cuenta que le ofrecían hincharse a trabajar de pinche cuatro horas por
30 euros y le pasa el turno a quien lo defienda. En medio, J.Murdock pregunta si el látigo está permitido.
Qué cambia respecto a antes
La fábrica desaparece del hilo. El tramo anterior tenía a media docena comparando naves de congelados con la barra de un bar; ahora la comparación es una taza de café en Madrid y otra en Múnich. El termómetro del negocio pasa a ser el ticket.
También cambia quién habla. Aquí nadie defiende la oferta patronal: el que la intenta justificar se queda solo o directamente no aparece. La cifra de referencia ya no es lo que cobra el camarero, sino si subir
150 euros cambia algo. Nadie ha rectificado. Y el hilo sigue.