El cliente de prostitución: quién sostiene el negocio
¿Se puede hablar de prostitución sin mirar a quien paga? La cita que se atribuye a
Mabel Lozano —«España es un país de puteros»— ha colocado el foco en el cliente y no en quien ejerce, y ese giro es lo que ha encendido las reacciones. La frase se difundió a través de una publicación de
elDiario.es recogida desde Córdoba, y las primeras respuestas dejaron claro que el asunto no era la prostitución en abstracto, sino quién queda retratado en ella.
Porque el diagnóstico tiene una consecuencia incómoda: si España es un país de clientes, la pregunta que sigue no es cuánta oferta hay, sino cuánta demanda se sostiene con dinero y en silencio. Ahí se rompe cualquier consenso.
El argumento de la simetría: sin demanda no hay oferta
La objeción más repetida no niega el fenómeno: lo da la vuelta. Si hay clientes, se razona, es porque hay oferta; el mercado funciona en las dos direcciones y ninguna mitad se explica sin la otra. La formulación clásica que se repite es la del
huevo y la gallina, aplicada a un negocio donde ambas partes existen a la vez y ninguna puede declararse ajena.
De ahí sale el segundo argumento, más político: el doble rasero. Se sostiene que una frase equivalente en boca de un hombre —que el país está lleno de mujeres que cobran por sexo— provocaría un escándalo inmediato, mientras que la versión que apunta al cliente masculino se recibe casi como una obviedad. Es un reproche al marco, no al hecho.
Y una tercera pata, más económica que moral: hay quien defiende que buena parte de la demanda nace del
desierto relacional. La dificultad de ligar y la sensación de que el mercado afectivo no funciona empujan, según ese relato, a pagar por lo que no se consigue de otro modo. Describe una frustración. No la justifica.
Cuánto mueve el negocio: la cifra que se cita sin fuente
Aparece, en algún punto, una cantidad que merece más atención de la que recibe. Hay quien cifra en
20.000 millones de euros anuales el volumen de los sectores que, según ese razonamiento, se benefician directa o indirectamente de esta demanda. Se lanza como si fuera un dato consolidado y no viene acompañada de metodología, año de referencia ni organismo que la respalde. Sirve, eso sí, para señalar que existen intereses económicos grandes en que nada cambie.
Junto a esa estimación, un participante menciona las plataformas digitales de contenido para adultos, como OnlyFans, al hablar del mismo fenómeno.