Trump llama «dictador» a Zelenski y compra el relato de Putin
El 19 de febrero de 2025, El Mundo publica un análisis firmado por su corresponsal en Washington, Pablo R. Suanzes, que desmonta pieza a pieza la ofensiva verbal de Donald Trump contra Volodimir Zelenski. El texto sostiene que el objetivo no es otro que deshacerse rápido del presidente ucraniano para cerrar un acuerdo con Vladimir Putin sin la voz de Kiev. La tesis del artículo es incómoda: Washington y Moscú negocian el reparto de Ucrania —territorio, materias primas, futuro— mientras se acusa a la víctima de la invasión de ser el obstáculo.
Qué dice exactamente el artículo de El Mundo
El corresponsal enumera la secuencia. Primero acusaron a Zelenski de no impedir la guerra. Después, de empezarla. Luego, de imponer la ley marcial y de no celebrar elecciones. Ahora Trump lo llama «dictador», insinúa corrupción masiva con dinero estadounidense y afirma que «ha hecho un trabajo horrible». El texto recuerda que la ley marcial ucraniana prohíbe celebrar comicios durante una invasión con bombardeos continuos e interrupción de comunicaciones y suministro eléctrico.
El artículo también señala que Trump repite el argumentario del Kremlin sobre las causas de la guerra y que su vicepresidente, J. D. Vance, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, han alineado el discurso ante los aliados de la OTAN. La pieza describe una estrategia por fases: deslegitimar al líder, amplificar la propaganda sobre corrupción y, finalmente, chantajear a Kiev con la ayuda condicionada a un acuerdo severo.
El debate sobre la legalidad de las elecciones en Ucrania
El punto más discutido es la celebración de elecciones. Una parte del análisis sostiene que la Constitución ucraniana y la ley de régimen marcial impiden votar mientras dure la invasión, y que el presidente mantiene sus poderes hasta la toma de posesión del siguiente. Otra corriente replica que Zelenski gobierna por decreto y que ha ilegalizado formaciones políticas, lo que a su juicio desmiente su condición de demócrata.
La discusión deriva hacia el artículo 103 de la Constitución ucraniana, que fija un mandato presidencial de cinco años, frente al artículo 108, que prorroga el ejercicio de poderes bajo ley marcial. El cruce de referencias legales se convierte en el eje del intercambio: unos citan la norma para blindar la prórroga, otros la leen como una anomalía democrática.
La sombra de la USAID y el golpe de 2014
Aparece en el intercambio la acusación, atribuida a Robert Kennedy Jr., de que la CIA utilizó la USAID como fachada para financiar el cambio de gobierno en Ucrania en 2014. La afirmación se lanza sin aportar documentación verificable y se responde recordando que la agencia estadounidense de ayuda al desarrollo está en el punto de mira de la administración, que intenta cerrarla.
El artículo original ya vincula esa operación con la campaña para minar la reputación de Zelenski, mencionando a Tulsi Gabbard, nominada para dirigir los servicios de inteligencia de la Casa Blanca, como una de las voces que más ha contribuido a presentarlo como un autócrata que controla medios, Parlamento e Iglesia Ortodoxa.
Qué se juega Europa en esta ecuación
El análisis subraya que el acuerdo entre Trump y Putin debilita a Europa y que la doctrina de Washington pasa por cerrar la puerta de la OTAN a Ucrania, aceptar la pérdida de Crimea y otras zonas y tolerar un gobierno no hostil en Kiev. La pregunta que sobrevuela es si Bruselas tiene margen para sostener a Kiev sin el paraguas estadounidense.
La respuesta no está en el texto. El artículo se detiene justo donde arranca el problema: cómo se reparte Ucrania sin Ucrania y quién paga la reconstrucción de un país que lleva tres años resistiendo. Ahí sigue la discusión, sin cerrar.