Cinco horas en blanco: Mazón llegó al Cecopi con el agua dentro
Cinco horas separan el primer aviso hidrológico del barranco del Poyo de la llegada del presidente de la Generalitat Valenciana al puesto de mando de la emergencia. A las 12:09, Protección Civil ya tenía sobre la mesa un caudal de
264 m³/s en el barranco. A las 19:30, Carlos Mazón entraba en el Cecopi de l'Eliana, a unos
20 kilómetros del Palau, cuando la reunión clave llevaba dos horas y media en marcha y la televisión autonómica
À Punt ya emitía en directo los estragos de la riada. Entre ambos momentos hay una agenda que no se anuló, una comida privada y una pregunta que sigue sin respuesta cerrada: qué se hizo con esas cinco horas.
La agenda del 29 de octubre: tres actos, un almuerzo y una llegada a las 19:30
La mañana de ese martes encadenó tres actos ajenos a la DANA. El último, con la patronal y los sindicatos, para abordar los presupuestos del próximo
2025, terminó a las 14:30. Según las informaciones publicadas por
elDiario.es, después de ese acto el presidente acudió a una comida privada. La consellera de Justicia e Interior, Salomé Pradas, había convocado el Cecopi hacia las 15:00 para las 17:00, una hora que una fuente implicada en el operativo considera tardía: «se debería haber convocado para las 15:00» como muy tarde.
Presidencia de la Generalitat mantiene otra versión: que Mazón estaba «trabajando e informado puntualmente» y que se incorporó «de inmediato» cuando se le comunicó el riesgo de rotura de la presa de Forata. Lo que las distintas fuentes confirman es el resultado: llegó hacia las
19:30 y, según esas mismas versiones, hubo que explicarle los temas ya tratados. Presidencia descarga además la gestión de la crisis sobre Pradas, que «se encontraba dirigiendo el Cecopi» desde las 15:00 «como marca la ley autonómica».
El barranco del Poyo: de 28,70 a 1.686 m³/s en tres horas
La cronología de los avisos hidrológicos es el nudo del asunto. A las 12:20 el Centro de Coordinación de Emergencias de la Generalitat activó la alerta hidrológica en los municipios ribereños de la rambla. A las 13:20 la comunicación hablaba de un caudal de
120 m³/s; a las 14:35, de
55,86; a las 15:50, de
28,70 con tendencia descendente. A las 17:26 se declaró el escenario 0, es decir, sin riesgo aparente. Cincuenta minutos después, escenario 2. A las 18:43 el barranco bajaba con
1.686 m³/s y a las 18:55 la estación de aforos dejaba de existir, arrastrada por el agua.
Ese tramo final del registro sostiene la principal línea de defensa del Ejecutivo valenciano: la información que llegaba era errática y, en un punto concreto, tranquilizadora. El desglose completo de esas mediciones, hora a hora, se ha convertido en el documento más discutido de todo el episodio, porque de él depende que el fallo estuviera en medir o en reaccionar a lo medido.
¿Por qué no se cerraron colegios y comercios con alerta roja?
Porque la alerta roja de la AEMET llevaba emitida desde primera hora de la mañana y, con ese aviso sobre la mesa, varios ayuntamientos cerraron colegios, comercios e instalaciones y avisaron a la población. El caso más citado es el del alcalde de Elche, del PP, que activó esas medidas sin esperar instrucciones. La comparación incomoda al Gobierno valenciano: si el aviso meteorológico era público y suficiente para que lo aplicaran consistorios de distinto signo, la pregunta se desplaza a por qué no se hizo lo mismo desde la Generalitat.
Aquí el terreno se reparte. Hay quien sostiene que la competencia de la emergencia quedó mal cubierta tras la salida de VOX del Ejecutivo autonómico; hay quien responde que la Confederación Hidrográfica del Júcar, dependiente del Gobierno central, falló en sus mediciones y en su comunicación, y que sin esos datos actualizados ninguna alerta municipal habría llegado a tiempo. Las dos cosas pueden ser ciertas a la vez, y ese es justamente el problema.
El director de emergencias nombrado horas antes de la catástrofe
El detalle administrativo que más ruido ha generado: el puesto de director general de Interior estuvo
tres meses vacante, con competencias de Protección Civil y Policía autonómica delegadas. Mazón eligió personalmente al candidato para cubrirlo y el nombramiento se firmó por decreto pocas horas antes de la catástrofe. El perfil del designado, según estas informaciones, es el de un experto taurino. Sobre la consellera Pradas pesa además el argumento de que «no tiene experiencia en gestión» de emergencias, en palabras de fuentes del operativo.
VOX frena la reprobación y la calle se mueve
En las Corts Valencianas, la reprobación y la petición de dimisión de Mazón se votaron y no salieron adelante: VOX votó en contra en votación secreta. El reproche que llegó desde varios flancos fue el de siempre: los mismos perros con distintos collares. Para entonces ya había una convocatoria de manifestación en Valencia para el 9 de noviembre, con gente de derechas y de izquierdas coincidiendo por primera vez en el mismo punto.
La imagen que resume el episodio no es política, es doméstica: un vídeo difundido en redes en el que una vecina afectada por la riada señalaba directamente al president de la Generalitat como responsable. Con una alerta roja emitida por la mañana, ayuntamientos que cerraron a tiempo, un caudal que pasa de 28,70 a 1.686 m³/s en menos de tres horas y cinco horas de agenda intacta, la pregunta ya no es quién avisó primero, sino cuántas de esas horas en blanco habrían cambiado algo en las calles.