Contraataque en el hilo: un premio Kavli y matemáticos españoles
Un forero pega tres enlaces y el eje del hilo se mueve. Ya no se discute el plan de estudios ni la nómina: se discute si de aquí sale alguien que invente algo. Los enlaces traen un premio y nombres propios. A partir de ahí, los dos bandos se tiran a la cabeza el resto de la página.
Qué se ha sabido
El 27 de septiembre un participante suelta tres fuentes seguidas. Una es
de RTVE, del 11 de septiembre, sobre matemáticos españoles metidos en problemas del milenio y en IA. Otra recoge que
el físico Pablo Jarillo-Herrero ha ganado el premio Kavli de nanociencia, publicada el
10 de junio de 2026. La tercera apunta a un proyecto de El Confidencial con Santander. El que pega los enlaces los acompaña de un comentario despectivo hacia el médico del vídeo, así que el gesto queda a medias entre el dato y el pique.
El vídeo que se comenta en esta tanda se pega aquí:
Entra una duda sobre la identidad del facultativo. Un forero señala que el autor dice ser
médico residente de anestesiología, UCI y urgencias, pero que la cuenta se llama
@sexologiaconrafa. Lo deja caer sin más. No hay prueba de nada, pero el hilo lo agarra y lo repite varias veces.
También hay experiencia de primera mano. Un participante cuenta que una médico mexicana le cosió el cuello en Berlín de madrugada y que fue el trabajo más limpio que le han hecho nunca. Otro dice que conoce médicos y enfermeros a los que en el extranjero rogaban que se quedaran, y a otros a los que echaron sin más. Un tercero afirma que en su profesión los recién titulados llegan con carencias serias.
Y dos aportaciones más mueven la página. Un forero recupera el «invierno cognitivo» y le pone lista de causas: madres más mayores, alimentación, contaminantes, poca estimulación en los primeros años. A partir de ahí el hilo derrapa hacia teorías sobre mezcla de poblaciones que nadie respalda con nada y que varios contestan con burla. Otro cuenta su temporada trabajando en Irlanda: dice que le mandan tareas sin parar, que pedir las vacaciones que le tocan parece un favor y que
en abril se vuelve a España.
Dónde está la bronca
El choque ya no es sobre el aula. Es sobre si existe el genio español. Un bando lo niega en redondo y sentencia que
ingenieros españoles que hayan descubierto algo, cero, mientras que los alemanes tienen una lista interminable. Otro asegura que los ingenieros de verdad, los de grado y máster en escuelas de Madrid, Barcelona o Bilbao, están por encima del estándar alemán y polaco. Y un tercero añade que si tantos acaban fuera es porque aceptan condiciones que el local no firma: el «prestigio» sería explotación exportada.
La réplica al vídeo llega rápido. Un forero dice que hizo el Erasmus en Alemania y que los estudiantes de medicina de allí eran los más vagos de largo, y que él no se pondría en manos de un médico alemán. Otro contesta que si un solo médico lo dice en TikTok, se le cree y punto.
Hay un intercambio corto y seco sobre las estadísticas. A uno le parece ridículo que se critique el país como si quien escribe no estuviera incluido en esos números. A otro le molesta el fondo del argumento: que en vez de pedir una subida se quiera bajarle el sueldo al de al lado.
Y una intervención resume el desconcierto: quien no conociera a los españoles pensaría que aquí hay dos países, uno de genios y otro de mediocres, y que eso es síntoma de falta de autoestima antes que de análisis.
Sobre el tono, se mezclan dos cosas. Alguien recicla la lista de cargos contra el título español y le añade un giro nuevo: que el médico que critica desde Alemania tampoco es neutral porque
le va el sueldo en vender su sistema, y le cuelga la etiqueta de manual. Al lado, un mensaje se va del todo y suelta una invectiva contra el país entero sin ningún argumento detrás. Otro sentencia que «el problema de España han sido los propios españoles». Y un tercero dice que por cada uno que aparece afirmando algo saldrán dos diciendo lo contrario.
Qué cambia respecto a antes
Bolonia desaparece de la conversación casi por completo. El debate ya no es de plan de estudios, es de nombres propios: un Kavli, matemáticos, y la pregunta de si eso basta como contraejemplo o es la excepción que confirma la regla.
Entra material que no había salido: la identidad del médico, el cuello cosido en Berlín, la marcha de un forero desde Irlanda y una comparación de potencias científicas con símil futbolístico. Los ingenieros pasan a estar en el centro, por delante de los médicos.
Lo que no cambia es la mecánica. Los enlaces no zanjan nada: un bando los lee como prueba y el otro como anécdota. Y la descalificación personal sigue ocupando más líneas que los datos.