Mercedes ofrece bajas voluntarias a 40.000 trabajadores
¿Cuánto cuesta desmontar una industria? Según la información que circula sobre el fabricante alemán, Mercedes-Benz ha puesto sobre la mesa un programa de bajas voluntarias que alcanza a 40.000 trabajadores. La cifra no es un ajuste de plantilla al uso: es el reconocimiento de que el motor de Europa ya no arranca. El sector automovilístico alemán acumula anuncios de recortes que, sumados, superan los 111.400 empleos afectados en doce meses, entre fabricantes y proveedores.
La letra pequeña del plan desinfla el titular. Según un cálculo que circula, un director de equipo de 55 años, con 30 años de experiencia y un salario mensual de 9.000 euros, podría recibir más de 500.000 euros. A esa cifra aspiran cuatro o cinco de los 40.000. Para un operario de planta, el cálculo se queda muy por debajo de los 50.000 euros. El mismo programa, dos realidades.
Cuántos despidos acumula la industria alemana
El goteo de anuncios dibuja un patrón. Volkswagen, 35.000. Mercedes-Benz, 40.000. Audi, 7.500. La planta de Saarlouis, 2.900. Camiones Daimler, 5.000. El grupo ZF, 14.000. Bosch, Continental y Schaeffler, en conjunto, 7.000. Total: 111.400 empleos afectados en la industria automotriz. Fuera del automóvil, Thyssenkrupp recorta 11.000 puestos, cerca del 40% de su plantilla. Según un mensaje que circula en el foro, Alemania anuncia 125.000 despidos en la industria en seis semanas.
Y no es solo el despido directo. Las grandes compañías externalizan casi todo: limpieza, transporte, promoción, fabricación de componentes, trabajadores no esenciales. Los 40.000 de Mercedes son la punta del iceberg; debajo hay una masa de empleo indirecto que no aparece en el comunicado.
Por qué se hunde el motor alemán
El diagnóstico más repetido apunta al gas barato ruso. Un tercio de la masa laboral alemana vivía, directa o indirectamente, de esa energía. Cuando el suministro se cortó, el modelo perdió su ventaja competitiva. Hay quien añade el sabotaje del Nord Stream como agravio que Rusia no olvidará. Otros señalan a Bruselas: la agenda verde, los objetivos de emisión y la apuesta forzada por el coche eléctrico habrían llegado antes de que la industria estuviera lista.
El resultado es una transición que no transiciona. Un fabricante alemán de bienes de equipo para automoción cerró su división de testing de baterías y coche eléctrico sin anestesia, con proyectos aún sin entregar. En el comunicado reconocía que el mercado no se desarrolla según las previsiones y que la presión asiática es insostenible. La que se cuece en los despachos alemanes debe ser gorda.
El coche eléctrico chino y la cadena de producción
Mientras Europa discute, China ejecuta. BYD controla desde las minas hasta las navieras que exportan, con 100.000 ingenieros en plantilla trabajando en la misma dirección. La cadena de producción, totalmente integrada. BMW vende MINI eléctricos por más de 50.000 euros con peor calidad que un MG o un BYD. La consecuencia se ve en el mercado de ocasión: un Dacia con motor GLP, con cinco años y más de 100.000 kilómetros, cuesta hoy más que cuando se vendió nuevo. No es solo la devaluación del dinero.
El patrón se repite en otros sectores. John Deere complicó sus tractores con pagos por suscripción y los fabricantes chinos lo están aprovechando con máquinas que van igual a la quinta parte de precio. Lo mismo con camiones y maquinaria de obra. Pirelli, Bridgestone, Michelin: el proveedor oficial de neumáticos de la Fórmula Uno apunta a China.
Qué pasa con los trabajadores despedidos
El empleo industrial bien remunerado se destruye y no aparece el sustituto. En España, Telefónica pasó de más de 90.000 empleados a 18.000: el trabajo se desplazó a subcontratas, con peor calidad y menos derechos. El jubilado de la Renault de Valladolid que salió con 52 años y vive como Dios es la excepción, no la norma. Los alemanes que salgan con 300.000 euros y buena pensión buscarán pisito en la costa. Los demás, a competir con robots y con salarios a la baja.
La pregunta que sobrevuela el asunto no tiene respuesta fácil: ¿qué hace Europa cuando su industria insignia se apaga? Los aranceles son la vía que algunos defienden, aunque la respuesta china llegaría igual. A medio plazo, más de uno huele guerra. Y los ejércitos europeos, tecnológica y personalmente, están hechos una mierda.
Al final, la baja voluntaria es un eufemismo elegante para lo de siempre: que el ajuste lo pague quien no tiene un despacho en Stuttgart.