Mike Benz y las 23 ONG de EEUU que presionan a la UE
Hay una cifra que descoloca: 415,33 millones de dólares. Es lo que una sola organización, Internews, ha recibido de fondos públicos estadounidenses, según el dossier que se ha estado diseccionando en las últimas horas. La tesis que vertebra todo el material es incómoda: USAID no sería una agencia de cooperación, sino la fachada civil de un entramado de guerra psicológica que lleva operando desde 1948 y que ahora apunta hacia dentro. El vídeo que ha desatado la conversación dura
tres horas y veinte minutos sin pausa, con Mike Benz desgranando nombres, fechas y operaciones concretas mientras su interlocutor, Joe Rogan, apenas abre la boca.
Qué es el dossier de las 23 organizaciones
El documento que se ha compartido lista
23 organizaciones fundadas o financiadas desde Estados Unidos que presionan a las instituciones europeas en materia de regulación digital y libertad de expresión. Entre las españolas aparecen dos nombres propios. Maldita.es, descrita como una entidad de periodismo y «contradesinformación» cuyo dinero procede de la NED, de la red IFCN del Poynter Institute —creada con fondos de esa misma fundación— y de Internews, que según el texto ha canalizado 415,33 millones de dólares estadounidenses. Verificat, con sede en Cataluña, habría recibido 11.000 dólares del Departamento de Estado para un taller sobre desinformación.
La conexión con España no se queda ahí. Se apunta a que la ley de género podría tener detrás «tentáculos» de estructuras estadounidenses, y se menciona a Federico Jiménez Losantos como presunto receptor de pagos de estas redes. La reacción del periodista, según se relata, ha sido de indignación contra Trump, Musk y Vox. El razonamiento que se extrae: quien cobra o aspira a cobrar alinea su discurso.
La doctrina del secreto y por qué es legal
La clave jurídica está en 1948. La Ley de Seguridad Nacional de 1947 creó la CIA, el Consejo de Seguridad Nacional y reorganizó el Departamento de Guerra en el Departamento de Defensa. A partir de ahí, sostiene el análisis, Washington pasó de la fuerza militar directa a la guerra psicológica, la infiltración y el sabotaje como herramientas ordinarias de política exterior. Todo ello
amparado en la legalidad estadounidense y justificado en intereses comerciales, militares o estratégicos.
El precedente es anterior. Durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos colaboró con las mafias italianas contra Mussolini, y esa relación se prolongó décadas después del conflicto. El paralelismo que se traza con España es explícito: se afirma que el PSOE recibió financiación de la CIA tras la muerte de Franco.
El giro: cuando la máquina apunta hacia dentro
La parte más incómoda del relato es la que explica por qué Estados Unidos se estaría saboteando a sí mismo. La hipótesis es que la red de agencias es tan grande y está tan interconectada que resulta imposible operar contra un tercer país sin que los efectos reboten en el propio territorio. A eso se suma un cambio legal que habría eliminado la prohibición de que las agencias estadounidenses actuaran contra su propia población. Resultado: las técnicas de ingeniería social aplicadas durante cincuenta años en el exterior se ejecutan ahora dentro de casa.
En el capítulo económico, el vídeo sostiene que los talibanes controlan el 90% de la heroína mundial y que Estados Unidos participa del negocio mediante el blanqueo de esos fondos en un banco vinculado a la CIA. Se añade que ISIS está promovido por Washington, afirmación que se lanza sin matices. Y se describe cómo se financian partidos, jueces y ONG a través de estas estructuras.
Quién cobra y quién aspira a cobrar
Una de las ideas más repetidas en el análisis es que el problema no es solo el dinero entregado, sino
la expectativa de cobrarlo. Quien no recibe nada, hace méritos por si acaso. La lista de beneficiarios potenciales se extiende a medios, universidades, fundaciones y partidos. Se apunta al PP como formación «controlada» por USAID y se sugiere que la resolución del Tribunal Constitucional rumano contra su presidente electo o la ratificación de la ley de violencia de género en España podrían no haber salido gratis.
El contraargumento que aparece en el propio material es que Trump no desmantela el sistema, sino que lo reorienta: paga a los mismos con el signo cambiado. De ahí, se dice, las protestas en Irán o China, y de ahí que una de sus hijas haya pasado a controlar uno de los chiringuitos de la agencia.
Queda la duda de fondo, la que nadie cierra: si todo esto es cierto y lleva décadas documentado, ¿por qué se revela precisamente ahora y no antes?