Dimite el director de La Gaceta de la RSME por su comentario sobre las olimpiadas femeninas
Un tuit de 24 horas basta para tumbar una carrera académica. El matemático Juan Luis Varona, profesor en la Universidad de La Rioja y uno de los directores de La Gaceta de la Real Sociedad Matemática Española, preguntó en la red social X por qué existen las olimpiadas matemáticas femeninas. Su compañera Raquel Villacampa le respondió que sirven para que las chicas compitan en entornos «más amigables» y ganen confianza. La réplica de Varona fue una pregunta incómoda: «¿En las normales abusan de ellas o las violan?». En menos de un día, la RSME emitía un comunicado rechazando «el tono y el contenido» del mensaje, y Varona pedía disculpas y abandonaba el cargo.
El caso ha reabierto la discusión sobre la brecha de género en las carreras STEM y sobre los límites de la
libertad de expresión en el debate público. La propia RSME organiza la Olimpiada Femenina Española de Matemáticas, que en su primera edición llevará a Ekaterina Leksina, Raquel Freire, Lea González y Vera Morancho a Tskaltubo (Georgia) en abril. La polémica no ha tardado en derivar hacia un asunto más de fondo: ¿tiene sentido segregar por sexo una competición puramente intelectual?
La brecha de género en las carreras STEM
Los datos que maneja el sector son tozudos. Las matriculaciones de mujeres en ingeniería y arquitectura cayeron más de un 50% desde el cambio de siglo: de 115.000 en 2002 a 52.000 veinte años después, según un estudio citado en el material. El INE contabilizaba en 2020 12,3 graduadas por cada 1.000 personas de entre 20 y 29 años, frente a 29,2 hombres. La brecha española supera la media europea, con 13,9 mujeres y 27,6 hombres.
La presidenta de la RSME, Eva A. Gallardo, defendió la dimisión como muestra de «sentido de la responsabilidad» y advirtió de que, de no haberse producido, una de las medidas contempladas era el cese. La sociedad científica reconoce que conviven «múltiples opiniones y sensibilidades», pero exige a quienes ocupan puestos de responsabilidad ser «cuidadosas y escrupulosas» con sus palabras.
¿Por qué existen olimpiadas matemáticas solo para mujeres?
La respuesta oficial la dio la propia Villacampa: se trata de que las chicas compitan en entornos «más amigables» y ganen confianza en sí mismas. La clave, añadió, no está en una capacidad intelectual inferior ni en que las pruebas sean más fáciles, sino en factores sociales y de entorno. Esa explicación, sin embargo, no convence a todos.
Hay quien sostiene que segregar por sexo una disciplina puramente intelectual es una forma de paternalismo que perpetúa la idea de que las mujeres necesitan protección para competir. Otros defienden que la segregación es una respuesta pragmática a un problema real de representación. El resultado, en cualquier caso, es una paradoja: la misma sociedad que organiza una olimpiada femenina para fomentar vocaciones STEM dimite a quien cuestiona su existencia.
El debate sobre la libertad de expresión y la caza de brujas
Varona declinó participar en este texto alegando no querer perjudicar a la Sociedad y señalando que ha sido objeto de una caza de brujas. En las redes, las reacciones se dividieron entre quienes pedían su cabeza y quienes le defendían acusando de censura a los críticos. «Es aterrador que usted tenga espacio en la comunidad docente», escribió un colega. «Cobardes», replicó otro.
El episodio ilustra un patrón recurrente: la respuesta desproporcionada a un comentario desafortunado convierte el error en martirio y alimenta la sensación de que existe un doble rasero. La dimisión, lejos de cerrar la polémica, la ha amplificado.
La distribución de la inteligencia y el argumento biológico
En el trasfondo del debate asoma un argumento que suele aparecer en estas discusiones: la capacidad intelectual media es similar entre hombres y mujeres, pero la distribución no lo es. Hay quien sostiene que las mujeres se agrupan más en torno a la media, mientras que entre los hombres hay más casos extremos, tanto por arriba como por abajo. De ahí que en la élite de disciplinas como las matemáticas o el ajedrez haya más hombres.
Es una hipótesis discutida y no exenta de controversia, pero explica por qué algunas voces consideran que las competiciones femeninas son una forma de compensar diferencias de distribución, no de capacidad. Otras voces lo ven como una excusa para no abordar las causas sociales de la brecha.
La dimisión de Varona deja una pregunta en el aire: si la respuesta a un tuit desafortunado es la destitución, ¿qué espacio queda para el debate honesto sobre políticas de igualdad? La RSME ha salvado su reputación institucional. El debate, en cambio, sigue exactamente donde estaba.