RTX 4090 a 1.599$ y RTX 4080 desde 899$: la gama alta impagable
Nvidia ha puesto precio a su nueva gama alta y el importe obliga a leerlo dos veces:
1.599 dólares por la GeForce RTX 4090 y
1.199 por la RTX 4080 de 16 GB. La compañía presentó la arquitectura Ada Lovelace, fabricada en el proceso 4N de TSMC —cuatro nanómetros—, con hasta
76.000 millones de transistores y la promesa de duplicar el rendimiento de la generación anterior. En ray tracing, dice, hasta cuatro veces más gracias al DLSS 3.0.
La letra pequeña aparece al cruzar el charco. El
precio oficial en Europa de la RTX 4090 es de 1.959 € antes de impuestos y tasas. Y en el escalón bajo de la familia, la firma bautiza como RTX 4080 una tercera tarjeta de 12 GB que sale a 899 dólares, con menos memoria y menos bus que sus hermanas mayores. Traducido: la que debería haber sido una x70 llega al mercado con nombre de gama alta.
Una x70 disfrazada de RTX 4080
Los números del trío de lanzamiento dejan poco margen a la interpretación. La
RTX 4090 monta el chip AD102-300 con
16.384 CUDA Cores a 2,23 / 2,52 GHz,
24 GB de GDDR6X de Micron a 21 Gbps y una interfaz de 384 bits que da 1.008 GB/s de ancho de banda. Mover eso en 4K a 100 FPS es la promesa. Sale el 12 de octubre.
La
RTX 4080 de 16 GB se queda en 9.728 CUDA Cores, 22,5 Gbps y 256 bits (720 GB/s) por 1.199 dólares, con llegada en noviembre. La de 12 GB baja a
7.680 CUDA Cores y un bus de 192 bits (504 GB/s). Ese bus, impropio de una gama alta, es el detalle que delata el recorte. Hay quien sostiene que la 4080 más pequeña debió llamarse RTX 4070 y que su precio de 899 dólares es lo que realmente marcará el suelo de toda la siguiente hornada.
450 W de serie y picos de 650 W
El otro frente es la factura de la luz. La RTX 4090 declara un
TDP de 450 W que puede estirarse hasta
650 W de consumo máximo. La 4080 de 16 GB se queda en 320 W (516 W de pico) y la de 12 GB en 285 W (366 W). Todas se alimentan mediante el nuevo conector PCIe Gen 5, con adaptador de tres conectores PCIe de 8 pines de regalo.
El discurso oficial insiste en que el doble de rendimiento se logra con el mismo consumo energético de 450 W. La aritmética doméstica cuenta otra cosa: a ese ritmo, la fuente de alimentación deja de ser un accesorio y pasa a ser el segundo desembolso de la compra. En una generación en la que hasta la más modesta de las tres declara 285 W, el «todo ultra a 4K y 120 FPS» se paga dos veces.
¿Por qué Nvidia sube los precios si la minería se apagó?
La pregunta planea sobre todo el anuncio. El bitcoin cae a plomo y la minería de criptomonedas está casi extinta, así que la baza que sostuvo los precios durante dos años se ha esfumado. Y sin embargo los precios suben. La respuesta que circula entre compradores es menos técnica y más cínica:
antes que bajar el precio, se prefiere quemarlo. La táctica, se argumenta, es mantener altas las series anteriores para que lo nuevo parezca un salto razonable.
Los resultados del tercer trimestre de 2022 añaden munición. Nvidia ingresó
5.931 millones de dólares con un beneficio de 680 millones, un
72 % menos interanual, y sus ventas de gaming se hundieron un
51 %. Los centros de datos taparon el agujero. De ahí la sospecha de que el negocio de consumo ya no es la prioridad: hay quien sostiene que la compañía quiere ser el proveedor número uno de
inteligencia artificial, y los jugadores son, en el mejor de los casos, un comprador secundario.
DLSS 3.0: fotogramas que la tarjeta se inventa
La joya de la presentación es el
DLSS 3.0, que genera fotogramas intermedios prediciendo el movimiento de la escena. Nvidia lo vende como el gran multiplicador de rendimiento. La experiencia con las versiones anteriores invita a la cautela: hay quienes recuerdan que la IA «se inventaba las cosas», sobre todo en paredes y superficies, cuanto más agresivo era el reescalado. Más fotogramas, sí; también artefactos, dependencia del reescalado y un tiempo de cómputo que antes no existía.
Que una tarjeta llamada a jugar en 4K necesite trucos para llegar a 60 FPS estables en un título recién salido es la paradoja del lanzamiento. La tecnología de reescalado tiene sentido en una gama media que quiere estirarse. Aplicada al tope de gama, se lee casi como una admisión.
El conector que se quema y el stock que se acumula
Pasado el ruido inicial, empiezan a acumularse unidades en las estanterías. Se han señalado casos de
conectores de alimentación quemados, un riesgo que nadie quiere asumir en una tarjeta de este precio. Y en el mercado de segunda mano, la alternativa gana peso: quien busca jugar a 1080p encuentra tarjetas procedentes de equipos de trabajo a precios que las nuevas ni se acercan.
El cálculo completo de lo que cuesta montar un equipo en torno a una RTX 4090 —fuente, conector, caja, disipación— arroja una cifra que sorprende incluso a quien ya daba el precio por asumido. La brecha entre la gama alta nueva y el resto del mercado no ha dejado de agrandarse generación tras generación, y este lanzamiento la consolida.
Con estos números, lo razonable es pensar que Nvidia corregirá el rumbo si la gama alta se le queda muerta en el almacén. Pero la compañía lleva dos años demostrando que prefiere vender menos a vender más barato, y nada en el anuncio sugiere un cambio de estrategia a corto plazo.