El rey avala el despliegue en el Báltico y enciende el avispero
El rey de España ha respaldado públicamente el despliegue militar español en los países bálticos, a las puertas de Rusia, y lo ha hecho con un mensaje que ha caído como una bomba entre quienes consideran que la prioridad debería estar en casa. La discusión, que se prolonga durante más de dos años, ha derivado en un debate sobre el papel de la monarquía, la soberanía nacional y el doble rasero a la hora de defender fronteras.
La primera reacción fue de perplejidad. Mientras el monarca se mostraba firme en su apoyo a las tropas desplegadas en Estonia, muchos se preguntaban por qué no se aplica la misma contundencia a
Ceuta, Melilla o Canarias. «No estáis solos», dijo en su momento a los catalanes y a los policías desplegados en 2018, recordaba un mensaje. La comparación con la inacción ante las maniobras marroquíes cerca de Canarias fue inmediata.
¿Qué ha dicho el rey sobre el despliegue en el Báltico?
El respaldo al contingente español en Estonia se ha interpretado como un aval a la OTAN y a los intereses anglosajones. Una parte de los mensajes sostiene que el rey actúa como un «mayordomo» de intereses foráneos, mientras que otros defienden que se trata de un compromiso internacional ineludible. La discusión derivó pronto hacia el papel constitucional del monarca y su capacidad real de decisión.
La firma de la amnistía fue el detonante de muchas críticas. «No tiene cojones a negarse a firmar la Amnistía, sin embargo para defender un país a miles de kilómetros, parece que para eso sí tenemos fuerzas armadas», escribía un participante. La idea de que el rey es un «felpudo» que firma lo que le ponen delante y solo se pone serio cuando lo pide la OTAN se repite con distintas formulaciones.
El doble rasero con Ceuta, Melilla y Canarias
La comparación con la situación en las fronteras españolas es constante. Se argumenta que Rusia ha creado una base de drones frente a Melilla, ha hecho pretensiones sobre Ceuta y Melilla y aguas de Canarias, y tiene vínculos con el tráfico de drogas que entra por el Estrecho. «Es normal y lógico que mandemos baterías antiaéreas contra ellos», ironizaba un mensaje, dejando caer que las baterías antiaéreas están en Canarias y no en el Báltico.
Otro mensaje apuntaba que «no había nadie del gobierno» en el acto, y que como los actos del rey deben ser refrendados, era como si hubiera dicho «hoy es día 24». La ausencia de la ministra de Defensa, que llegaba al día siguiente, se interpretó como un síntoma de la falta de coordinación o de la naturaleza simbólica del gesto.
La amnistía y el papel de la monarquía
La amnistía aparece como el gran agravio. «No tiene cojones a negarse a firmar la Amnistía», se repite. La idea de que el rey ha firmado una ley que muchos consideran ilegal sin rechistar, mientras se muestra beligerante en política exterior, alimenta la tesis del «traidor» o del «subnormal» que no debería seguir en el puesto. La discusión sobre si el rey debería abdicar recorre varios mensajes.
La figura de Juan Carlos I también planea. «Todavía me pregunto por qué abdicaría el padre», se lee. Algunos sugieren que fue por corrupto, por infiel o por presiones de la OTAN. La sombra del anterior monarca se usa para deslegitimar al actual, recordando que la situación actual no es solo responsabilidad del gobierno.
Estonia, la OTAN y el «no estáis solos»
La pertenencia de Estonia a la OTAN y su pasado como parte del imperio español se usan con ironía. «Estonia pertenece a uno de los antiguos virreinatos del imperio español», escribía un participante, en un intento de justificar el despliegue por lazos históricos. La respuesta fue rápida: «Con unas relaciones, lazos históricos y familiares con Estonia tremendos».
El mensaje «No estáis solos, estáis abandonados» resume el sentir de muchos. La idea de que España se vuelca en defender a otros mientras descuida sus propias fronteras es el eje del malestar. La comparación con la frase que el rey dirigió a los catalanes en 2018 se repite como un mantra.
El descontento con la clase política y la monarquía
El malestar trasciende al rey. «El gobierno le mete la mano por el culo, como José Luis Moreno a sus muñecos, y le hacen gesticular», escribía un participante. La crítica a la clase política en general, y a la monarquía como institución, se mezcla con la desafección hacia el gobierno de coalición y hacia la oposición.
«Hespaña no tiene rey, tiene mayordomo, como corresponde a un prostíbulo de Anglosión», resumía otro. La idea de que España es un vasallo de intereses extranjeros, principalmente anglosajones, recorre muchos mensajes. La sensación de humillación diaria y de falta de soberanía es el denominador común.
¿Qué pasa con las baterías antiaéreas en Canarias?
Las baterías antiaéreas desplegadas en Canarias son el ejemplo recurrente de la incoherencia. «Pues esas baterías SAM están en las Canarias. Todo dicho ¿no?», escribía un participante. La pregunta implícita es por qué no se defienden las fronteras propias con la misma determinación que las ajenas.
La discusión sobre el despliegue en el Báltico ha servido para reavivar el debate sobre la prioridad de la defensa nacional. La conclusión, si es que hay alguna, es que la percepción de abandono de los intereses españoles en favor de los compromisos internacionales es profunda y transversal.
El rey no ha hecho nada que no estuviera escrito en su guion. Pero el guion lo escriben otros.