Putin cambia el relato del atentado de Moscú
¿Qué se sabe del giro en el discurso del Kremlin sobre la autoría del ataque? El mensaje inicial que abrió el asunto lo dejaba claro: según las últimas noticias llegadas desde Australia, Putin había cambiado en la última hora el discurso inicial y, aun insinuando una posible vinculación con Ucrania,
culpaba por primera vez al islamismo radical. El giro no es menor. Durante días la línea oficial había apuntado a Kiev; ahora el Kremlin abre una puerta que muchos llevaban tiempo reclamando.
De la pista ucraniana al islamismo radical
La secuencia la resume bien una intervención: Putin, en su comparecencia, dijo que «lo que nos interesa es el patrocinador del atentado» y que «puede haber un vínculo con quienes han estado luchando contra nuestro país a través del régimen de Kiev desde el 2014». Es decir,
no cerraba la puerta a Ucrania pero tampoco la abría del todo. En paralelo, la pista islamista ganaba peso: el ataque encaja con el patrón de matar cuanta más gente mejor, como en el Bataclan, y no con un objetivo militar.
Hay quien recuerda que muchos miembros del ISIS volvieron a Chechenia tras la caída del califato y recibieron una amnistía de Kadyrov. Y hay quien matiza: los de Bataclan llevaban explosivos para inmolarse, estos no; ni gritos, ni inmolación, ni explosivos.
Detalles que no cuadran.
Quién está detrás: las teorías que circulan
Aquí el abanico es amplio. Una corriente sostiene que los autores materiales fueron captados por redes del islamismo vinculado a fuerzas pro-ucranianas, que uno de ellos comandó tropas ucranianas en 2022 y que los autores intelectuales estarían en Tel Aviv, Washington y la City londinense. Otra apunta directamente a
una falsa bandera organizada desde dentro para justificar algo. Y una tercera, más terrenal, sostiene que son «cabreros descerebrados en busca de un poco de dinero».
El dato que más se repite: en el vídeo que grabaron no hay ninguna referencia al Estado Islámico, y en los interrogatorios hablan de contacto, oferta de dinero y cantidades por el trabajo. La mitad por adelantado, la mitad después.
¿Para qué quiere el dinero alguien que va a morir?El contexto internacional que alimenta las sospechas
Cuatro horas antes se habían anunciado las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU para un cese del fuego en Gaza. Rusia votó a favor. En contra, Israel. Para algunos, eso convierte a los servicios israelíes en sospechosos por venganza o por intentar convencer a Putin de que cambiara su voto. Para otros, el ISIS suní es la pista más simple y todo lo demás es ruido.
La discusión deriva hacia la
geopolítica religiosa: suníes, chiíes, alauitas, la guerra civil libanesa, Irak, Siria, los hutíes.
El ISIS es suní y su aparición de la nada resulta sospechosa, apunta una intervención. Otra recuerda que la religión no explica por qué ucranianos y rusos comparten mayoritariamente la misma fe.
Qué se juega Putin con el cambio de narrativa
El movimiento tiene coste. Si el culpable es el islamismo radical, la represalia contra Ucrania pierde justificación ante la opinión internacional. Si el culpable es Ucrania, la represalia se legitima. Putin ha elegido
mantener las dos puertas abiertas y dejar que la investigación avance despacio, como en el ajedrez. Mientras, el ejército ruso sigue castigando posiciones ucranianas.
La comparación con el 11M aparece varias veces: aquí también se tardó mucho en aclarar la autoría. Y la pregunta de fondo sigue sin respuesta: si los autores materiales están vivos y enteros, ¿por qué no han dicho aún lo que se esperaba oír?
Al final, la única certeza es que el relato ha cambiado dos veces en pocos días. Y que quien cambia el relato dos veces en pocos días, o no tiene el relato, o lo está fabricando sobre la marcha.