Columbarios, domingos y margen del 4,52%: ideas para Mercadona
Un cliente reclama las alitas de pollo picantes que desaparecieron sin explicación. Otro lleva 17 años llorando unos pastelillos navideños imposibles de encontrar. Y hay quien propone convertir el restaurante de una tienda en columbario. Cuando los consumidores imaginan nuevos negocios para Mercadona, no se andan con tonterías.
Las propuestas van de lo plausible a lo absurdo: abrir los domingos, aprovechar los apartados de Correos, sacar literas de la trastienda por la noche. Hay quien pide precios de 2019 y quien sugiere un servicio de acompañamiento en sala como el que ya se estila en Decathlon con dependientes deportistas. El fondo, sin embargo, es serio: con un margen neto de 4,52 euros por cada 100 de venta, a la cadena le interesa más el volumen que el ingenio. El resto se va en impuestos y, en menor medida, en proveedores; los competidores apenas llegan a 2 o 3 euros de beneficio por cada 100.
El margen que no da para fantasías
La cifra condiciona cualquier propuesta. Por cada 100 euros de facturación, Mercadona se queda con 4,52. La competencia, con menos de la mitad y precios más altos. Quien pida recuperar los precios de 2019 está pidiendo que alguien se coma ese margen, y ningún accionista va a firmar eso. La fórmula low-cost elimina por definición columbarios, hostales y taquillas: son estructuras de coste incompatibles con un margen tan fino.
La nostalgia como termómetro
Alitas picantes, helado de avellana, helado de vainilla, los pastelillos navideños tipo miguelitos que se llevaron por delante hace 17 años. La lista de productos retirados no es casualidad: es la consecuencia de un surtido que se adelgaza para mantener precios. Pero esa eficiencia tiene un coste invisible: clientes que echaban de menos lo que desapareció y que hoy compran la versión cara en otra cadena, o simplemente dejan de ir.
Con estos números, cualquier nueva línea de negocio pasará antes por la calculadora que por el ingenio. El columbario puede esperar.