Argentina, el país que podría triplicar su población sin estirarse
Argentina tiene 2.780.400 km² de extensión y apenas 46 millones de habitantes. Para hacerse una idea: en los mismos kilómetros cuadrados cabrían tres Españas, pero la densidad es de 16,5 hab/km², siete veces menos que la media mundial. ¿Por qué un país con la octava superficie del planeta está tan despoblado?
El mito del clima se desmorona con un par de ejemplos
Los youtubers suelen echarle la culpa al frío patagónico o al calor chaqueño, pero basta mirar otros países para desmontar el cuento. Canadá, con 9,9 millones de km² y 40 millones de personas, tiene inviernos de -30°C y sin embargo la gente vive hasta en Nunavut. Rusia, 17 millones de km² y 144 millones de habitantes, tiene Siberia con temperaturas polares y ciudades enteras. Chile, 756.000 km² y 19 millones, combina desierto, cordillera y hielos australes. El clima no es la variable decisiva.
La geografía económica y el modelo agroexportador
Menos del 30% del territorio argentino es realmente aprovechable para agricultura intensiva o ganadería sin inversiones descomunales. El resto es Patagonia semiárida, monte chaqueño, meseta patagónica y alta cordillera donde el frío y la falta de agua encarecen cualquier asentamiento. Pero eso no explica por qué la provincia de Buenos Aires, con un clima mediterráneo tirando a húmedo similar al italiano, tiene solo 15 millones de habitantes en 307.000 km², mientras que Italia, con 301.000 km², alberga 59 millones. La diferencia es histórica y estructural: Italia lleva dos milenios de urbanización continua, con ciudades medianas que funcionan como polos industriales y turísticos. En Argentina, todo el tejido productivo gira en torno al puerto de Buenos Aires, diseñado para exportar commodities sin redistribuir población.
El Noroeste: dos extremos que no retienen gente
El Chaco es una llanura que se inunda medio año y al siguiente se convierte en un horno de 40°C. La agricultura es de alto riesgo, los suelos se agotan rápido y la población se amontona en las capitales de provincia, dejando el resto como latifundios o minifundios de subsistencia. En la Puna, a 4.000 metros de altura, las noches son heladas y la electricidad llega cuatro horas al día; la gente vive del pastoreo de llamas y la minería de litio, pero sin capacidad de generar un tejido urbano denso.
Con estos datos, la pregunta no es por qué Argentina está poco poblada, sino por qué, teniendo una de las tierras más fértiles del mundo, su modelo económico la ha convertido en un desierto demográfico con una sola ciudad que tira del carro. La densidad bonaerense es un tercio de la italiana en condiciones climáticas similares. Algo huele a podrido en el país del campo.