El evangelio diario encuentra en internet lo que la parroquia pierde
¿Dónde se reza un domingo cuando la parroquia pierde bancadas y la pantalla se ha vuelto el nuevo ágora? La pregunta evangélica de la jornada –«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»– se cruzó este 23 de agosto con el relevo de Sobná por Eliaquín en el libro de Isaías y con el salmo que pide misericordia eterna. La liturgia completa, para quien la busque, sigue ahí.
En un rincón de internet, la jornada religiosa se despliega con disciplina monástica: lecturas del día, santoral, homilía del padre Santiago Martín, de los Franciscanos de María, y la retransmisión de la misa en directo a las 12:30. La agenda de oración no admite improvisación, con el rosario a las 22.00 y la coronilla a las tres en punto, la hora de la misericordia.
Una biblioteca espiritual al pie del calendario litúrgico
Entre formularios y citas asoma un pequeño tesoro: los Apotegmas de los Padres del Desierto, compilados por el jesuita Heribert Rosweyde en el siglo XVII. No es el contenido típico de un boletín religioso, sino una colección de sentencias para quienes prefieren el desierto a la plaza pública. La tradición se mantiene con enlaces al evangelio del día anterior, por petición popular, y con el saludo de quienes simplemente desean feliz domingo.
Da la impresión de que, mientras la vida parroquial pierde fuelle, la liturgia se ha mudado sin ruido a la bandeja de notificaciones. Puede que Sobná fuera destituido de su cargo, pero la obra de la misericordia tiene en internet un sustituto impecable.