La gloria del Señor habita en la red: el evangelio diario de las 22.00
Son las 22.00 de un sábado de agosto. En un espacio de Internet acostumbrado a calcular cuotas hipotecarias y a seguir el euríbor, el calendario litúrgico se impone con la puntualidad de un parte meteorológico. La lectura de la jornada es Ezequiel 43: “La Gloria del Señor entró en el templo por la puerta oriental”. Y a las diez de la noche, el rosario.
El boletín no se queda en el evangelio. Añade el santoral del día, la homilía del padre Santiago Martín, de los Franciscanos de María, la Coronilla de la Divina Misericordia –ideal a las 15.00– y una misa en directo a las 20.00 con el rosario desde las 19.30.
Lo curioso no es la ortodoxia, sino la logística: la publicación cita a decenas de “habituales y a los que lo piden”, con alta y baja voluntaria. Un rincón de internet que pasa el día discutiendo precios y recesiones se transforma a las 22.00 en comunidad de oración.
El día lo rematan un “feliz descanso” y los Apotegmas de los Padres del Desierto, compilados por Heribert Rosweyde en el siglo XVII. Los monjes del desierto egipcio se cuelan en la conversación digital. Sin métricas de audiencia, pero con una comunidad que sabe dónde encontrarlos.