Nortempo exige euskera a 300 camareros para la final de Copa en Sevilla
La agencia de contratación Nortempo ha publicado una oferta para reclutar a 300 camareros que trabajen los días 5 y 6 de abril en jornada intensiva en el recinto de la final de la Copa del Rey en Sevilla. Entre los requisitos imprescindibles figuran al menos un año de experiencia previa y, sobre todo, hablar euskera. La noticia, adelantada por el diario
Deia, ha caído como un jarro de agua fría entre quienes ven en la exigencia un obstáculo difícil de salvar en una ciudad donde el euskera no es lengua habitual. El debate posterior ha mezclado perplejidad, ironía y un análisis económico nada desdeñable sobre el mercado laboral hostelero.
¿Cuántos camareros hablan euskera en Sevilla?
La primera reacción es de incredulidad. «Ni en toda la comunidad autónoma vasca hay 300 camareros que sepan euskera», sostiene un participante, resumiendo el sentir mayoritario. Otro añade que en Bilbao, donde dice tener un conocido con dos bares, no encuentra camareros ni aunque no sepan idiomas, y menos aún va a encontrarlos en Sevilla con ese requisito. La oferta, según varios mensajes, parece condenada al fracaso: «No los van a encontrar y contratarán a gente de la zona y no pasará nada por no saber hablar euskera», vaticina otro. La exigencia lingüística se percibe como un filtro innecesario para un puesto que, en la práctica, se desarrollará en castellano.
El 90% de los aficionados del Athletic que viajarán a Sevilla no hablan euskera, según una estimación repetida en el debate. La mayoría de los seguidores que se desplazan lo hacen en castellano, y los bares de la ciudad atenderán en español sin problema. La idea de que los clientes exijan ser atendidos en euskera se antoja remota.
La letra pequeña: salario competitivo y jornada intensiva
Más allá del idioma, las condiciones laborales levantan ampollas. La oferta habla de «salario competitivo», una fórmula que varios interpretan como señal de que el sueldo no es precisamente alto: «Si fuese bueno lo publicarían», sentencia un mensaje. Se especula con que la jornada intensiva de los días 5 y 6 de abril pueda extenderse hasta las 12 horas, y que el salario se acerque al mínimo legal. La comparación con otros países es inevitable: «Aquí en USA te dicen lo que vas a ganar: $400 día y hay hostias por el trabajo. En España estarán 12 horas, cobrarán 6 y les pagarán 50 euros», se lamenta un participante. La precariedad del sector hostelero queda retratada en varias intervenciones.
El euskera como requisito y el debate identitario
La exigencia de euskera reabre la discusión sobre el uso real del idioma. «En Bilbao nadie tiene euskera como lengua materna», afirma un mensaje, mientras otro matiza que un 15% lo tiene como lengua materna y un 60% lo conoce, aunque sin aportar fuentes. Se cuela la política: «Se nota que son las elecciones en el País Vasco y los del PNV tienen que montar su numerito», dice un participante, vinculando la oferta con la campaña electoral. También hay quien defiende que el euskera es un requisito habitual en muchas ofertas públicas y privadas, aunque luego no se use. La polémica sirve de termómetro de la tensión territorial.
Una oportunidad de negocio para los bares sevillanos
Pese a las críticas, varios mensajes ven en la final una ocasión inmejorable para la hostelería sevillana. «Enhorabuena a los sevillanos. Hasta las putas van a hacer su agosto», exclama un participante, que augura un desembolso generoso por parte de los aficionados bilbaínos. Se recomienda ofrecer tapas de calidad y cerveza que no sea Cruzcampo, y se bromea con que los bares se llenarán de «bilbainos». Irónicamente, la exigencia de euskera podría ser un obstáculo menor si los clientes, en su mayoría, piden en castellano.
¿Es real la oferta o un bulo?
La incredulidad lleva a algunos a dudar de la veracidad de la oferta. «¿Es una noticia para elmundotoday?», pregunta un mensaje, mientras otro sentencia: «Noticia invent de un periódico para ganar visitas». Sin embargo, la fuente citada es el diario
Deia, lo que otorga credibilidad al anuncio. La agencia Nortempo no se ha pronunciado al respecto en el material disponible. La polémica sigue abierta y alimenta el debate sobre los requisitos absurdos en las ofertas de empleo.
Con estos mimbres, es previsible que la oferta acabe cubriéndose con personal local que no hable euskera, y que la exigencia quede como una anécdota. Pero si finalmente se mantiene, el fracaso está cantado. La pelota está en el tejado de Nortempo.