Small caps USA: el +310% en baterías que Citron Research quiso pinchar
Un dólar con cuarenta y dos centavos. Ese fue el precio al que se fichó FuelCell Energy el 30 de enero de 2014 y, al cierre del recuento, cotizaba a 3,26 dólares: un
129,58%. En el mismo lote, Plug Power había pasado de 3,12 a 6,36, un 103,85%. Dos nombres del sector de las celdas de combustible que resumían la tesis de una cartera de small caps estadounidenses, construida a base de olfato y de seguimiento diario, con una rentabilidad media de
+17,42% en su primera foto pública.
La propuesta era seleccionar una decena de compañías pequeñas y medianas de Estados Unidos con recorrido, anotar el precio al que se «cantaba» cada una y comprobar qué deparaba el mercado. Hubo aciertos de triple dígito y hubo cadáveres.
Qué pasó con las acciones de pilas de combustible en 2014
El arranque de 2014 fue una fiesta para las baterías y las pilas de combustible. En apenas cinco sesiones, Plug Power se anotó un
+45,54%, FuelCell un +55,73%, Ballard un +41,90% y ZBB un
+101,94%. En el acumulado del año desde el 1 de enero, las cifras eran de mareo: Plug subía un 310,32%, Ballard un 235,31%, ZBB un 133,71% y FuelCell un 112,06%.
El relato que muchos señalaban como detonante era la futura gigafactoría de baterías de Tesla, que contagió de optimismo a todo el sector. El mercado compró la historia sin hacer demasiadas preguntas y los precios se estiraron muy por encima de cualquier referencia técnica prudente.
El informe que puso precio de 0,50 dólares a Plug Power
Casi en paralelo, Citron Research —firma especializada en posiciones cortas y con audiencia considerable— publicó un informe que tildaba a Plug Power de «acción de casino» y le asignaba un precio objetivo de
0,50 dólares, una décima parte de lo que cotizaba. La reacción fue inmediata.
La lectura técnica del desplome apuntaba a un doble techo: la acción había caído en picado desde 11,41 hasta 9,94 en una sola sesión, cerrando en 10,31; al día siguiente intentó superar esos 11,41 en el premercado, no pudo y se vino abajo. Mientras el valor superase los máximos del día anterior, sostenía este argumento, la gente seguía dentro. Cuando dejó de hacerlo, se descolgó.
Los cortos entran con objetivos de 6,50 y 2,75 dólares
No todo el mundo estaba largo. Operadores de day trading reconocieron haberse puesto cortos en Plug y FuelCell al considerar ambos movimientos «sobreextendidos», con objetivos de
6,50 y
2,75 dólares respectivamente. El razonamiento de fondo era simple: grandes subidas en muy poco tiempo sin un respaldo contundente no eran Apple, y cuando caían lo hacían a plomo.
Aquel día los índices estadounidenses también ayudaron a la fiesta bajista al girarse a negativo. La cartera se dio de bruces contra su propia euforia.
Autohome, Manhattan Associates y el resto de la tabla
No todo eran pilas. La nómina inicial mezclaba una minorista especializada, una empresa de software, la china Autohome, una naviera, una aseguradora y un fabricante ferroviario. Los números no eran homogéneos: junto al +24,74% de DLIA o el +16,32% de Manhattan Associates convivían el
-23,50% de la aseguradora HCI, el -16,09% de Autohome y el -11,19% de la naviera.
DLIA, una micro capitalización, se apoyaba en la figura de su consejera delegada, procedente de GAP y fichada en junio del año anterior, de la que se esperaba que empezara a dar frutos. Presentó resultados justos, sin previsiones, y la acción se dejó casi un
9% en el mercado posterior al cierre. En cambio, Manhattan Associates sorprendió con unos resultados buenos y un +4,87% tras el cierre, situándose en 36,63 dólares.
Del +17% al -16%: los limones y las nuevas apuestas
Las growth pasaron de moda y el entusiasmo se agrió. Valores que habían dado alegrías se convirtieron en lastre y varias de las fichadas como promesas —una biotecnológica entre ellas— restaron en lugar de sumar. La respuesta fue rotar.
A otra cosa, mariposa.
Ahí entraron nombres nuevos: dos bancos argentinos, una empresa de gestión térmica y otra china de servicios de internet que respondieron bien, además de alguna aerolínea estadounidense y un par de REIT para cubrir el expediente dividendo. Entre las alternativas sobre la mesa apareció el dilema entre Tata Motors y Tesla, resuelto —con dudas— a favor del fabricante indio por su PER y su crecimiento.
La hoja de cálculo que cambió el seguimiento
Buena parte del trabajo era pura aritmética de andar por casa. La solución llegó en forma de una hoja de cálculo en la nube que tira de las cotizaciones en tiempo real con la función
=GoogleFinance(TICKER): se coloca el símbolo del valor en una columna y la hoja lo convierte en precio, sin necesidad de abrir el bróker. Permite incluso convertir divisas con =GoogleFinance(«CURRENCY:USDEUR»). El gran pero: solo funciona con acciones y ETF de la bolsa estadounidense.
Sobre el papel, un mercado sin rival. Donde se producen prácticamente todos los productos relevantes que conocemos o conoceremos, decía la tesis, aunque la fabricación física sea offshore. Cuestionarlo se consideraba quedarse fuera de las mejores oportunidades del planeta.
Y entre tanta sigla, el ruido. Apareció quien ofrecía una acción del mercado OTC que cotizaba a 0,0002 dólares y prometía un
1.000% «fácil» gracias a un negocio de marihuana. La respuesta fue una carcajada. El resto de la cartera seguía esperando, entre resultados trimestrales y previsiones, a saber si aquel +17,42% inicial fue una intuición o una casualidad.