Sony recuerda a sus clientes que sus juegos digitales son de alquiler
Sony ha conseguido en un verano lo que ninguna campaña de marketing: que sus clientes relean la letra pequeña. La compañía ha enviado un correo a los usuarios de PlayStation recordándoles que los juegos digitales no les pertenecen, sino que adquieren una licencia que puede revocarse. La comunicación llega después de semanas en las que Sony retiró de las cuentas películas digitales compradas y empujó el fin del formato físico. El mensaje, lejos de tranquilizar, ha encendido todas las alarmas.
Qué significa comprar un juego digital
Comprar digital no es comprar: es pagar por una licencia de uso. Sony, como el resto de plataformas, puede retirar el título cuando quiera. Lo que ha cambiado es que ahora lo dice por escrito. Y los jugadores, que creían haber comprado sus juegos de toda la vida, han descubierto que en realidad tenían un pase de alquiler vitalicio.
La tormenta perfecta
El malestar no nace del correo, sino de la concatenación: primero la retirada de películas compradas, luego el impulso al todo digital y por último el recordatorio de que nada es tuyo. Hay quien aseguraba comprar entre cuatro y cinco juegos al mes y anuncia que no volverá a gastar un euro en la tienda digital. La analogía con el coche es inevitable: si compras un Tesla, tampoco es tuyo. No tendrás nada y serás feliz.
La jugada puede ser legal, pero legal no es sinónimo de inteligente. La confianza digital es un activo que se rompe en un correo y tarda años en reconstruirse. Si el mensaje cala, el mercado físico y la piratería ganan enteros. Nadie ha calculado aún cuánto costará esa desafección.