Tengo 50 años y comparto piso con un piloto y un matrimonio»

Edificio rehabilitado de tres pisos en el casco histórico de Santiago con habitaciones en alquiler compartido

Compartir piso a los 50: el nuevo alquiler en Santiago​

Pedro cumplió 50 años el 25 de abril, día de la revolución de los claveles, y lo celebró mudándose a una habitación de 415 euros en una casa reformada a la entrada del casco histórico de Santiago. Comparte el inmueble con un piloto de unos 30 años y con un matrimonio de mediana edad llegado de Venezuela. Antes había vivido solo. Durante tres décadas fue autónomo en el textil y llegó a ser socio de una firma que facturaba sumas importantes. Volvió a Compostela en 2023 para renacer y se encontró con que el alquiler que buscaba no bajaba de 800 euros. En O Castiñeiriño le llegaron a pedir 900. El año pasado ya se decidió a compartir, algo que nunca había hecho.

Su primer intento fue un piso de 70 metros en la praza de Vigo por 670 euros, con un profesor de universidad alemán. Contrato de seis meses, renovable. A quince días del vencimiento, los dueños les avisaron de que lo destinaban a vivienda de uso turístico. Fuera. La escena resume el problema: en el portal Idealista había menos de 150 viviendas disponibles en alquiler en Santiago, y solo en pocos casos el precio baja de 650 euros.

Por qué los trabajadores acaban compartiendo piso​

El fenómeno ya no es estudiantil. Las inmobiliarias lo confirman. En N&R notaron tanta demanda que desde enero abrieron una línea de negocio específica para alquiler por habitaciones. Emma Martínez, presidenta de la Asociación Galega de Inmobiliarias, lo explica sin rodeos: hay inversores que compran pisos para destinarlos a alquiler por habitaciones porque la rentabilidad es mayor y el riesgo de impago y de ocupación, menor. A diferencia del contrato de vivienda habitual, protegido por la Ley de Arrendamientos Urbanos, el alquiler de habitaciones se rige por el Código Civil y depende de la voluntad de las partes.

Martínez señala también los inconvenientes. El modelo era típicamente estudiantil, gente que compartía hábitos, horarios y estilo de vida. Ahora conviven trabajadores sin ese punto en común, lo que complica las normas de convivencia y dispara la rotación. «En cualquier caso, esta opción, ante la falta de vivienda o el precio del alquiler, ofrece sobre todo una solución habitacional a mucha gente», sostiene.

Pedro lo cuenta desde dentro. Vive en una casa de tres pisos: en el primero, una habitación y el salón compartido; en el segundo, su habitación y la cocina; en el tercero, la lavadora y la tercera habitación. «Estamos juntos, pero no revueltos», dice. Antes de entrar habló con la inmobiliaria porque es pulcro y exigente con la limpieza y necesitaba saber si sus compañeros cumplirían esos parámetros. Hasta ahora la experiencia es positiva. «Con este piso, que no tiene garaje, ya puedo decir que me tocó la bonoloto. Está en el centro, en buen estado y pago un precio que me puedo permitir».

El parque vacío y la ley de vivienda​

La escasez no se explica solo por la falta de obra nueva. En Santiago, el 11 % de las viviendas están vacías, unas 6.200, según un cálculo que circula en el debate. La cifra da una idea de cómo la especulación altera el mercado, sostiene quien la maneja. Hay quien matiza que muchas de esas viviendas llevan vacías más de cinco años, antes de que se aprobara la ley de vivienda, y quien responde que en el propio informe se recoge que solo el 1,5 % de esas viviendas vacías está en condiciones de habitabilidad.

El otro frente es la inseguridad jurídica del propietario. Se argumenta que alquilar se ha vuelto arriesgado porque los desahucios por impago tardan meses y el inquilino insolvente no responde de los daños. Ese cálculo, sumado al boom de los pisos turísticos, empuja a retirar viviendas del alquiler residencial, según quienes lo sostienen. En Santiago, solo el 21 % de las viviendas turísticas inscritas en la Xunta podrán seguir operando, lo que añade presión sobre un mercado ya asfixiado.

El contrato de seis meses que no era legal​

El caso de Pedro deja un detalle técnico con consecuencias. Aquel contrato de seis meses renovables tenía, según el análisis jurídico que circula, cláusulas abusivas: la vivienda era habitual, así que las renovaciones deberían haber sido anuales y forzosas a petición del inquilino durante al menos cinco años. En este caso, cinco años y seis meses, porque el propietario decidió que la duración del primer contrato fuera de seis meses. La consecuencia práctica: el inquilino quedó expuesto a un aviso de desalojo con quince días de antelación.

La discusión sobre las causas se divide. Una corriente sostiene que el problema es la falta de construcción y la gestión municipal: se apunta que la alcaldía ha estado en manos de la izquierda casi sin interrupción desde 1982 y que eso ha limitado el desarrollo de promociones. Otra corriente responde que el fenómeno es europeo y no ideológico, y que en países con menos paro y más suelo disponible el acceso a la vivienda también se ha deteriorado. Y una tercera pone el foco en los fondos de inversión y en la turistificación como motores principales.

Qué pasa cuando compartir piso ya no es transitorio​

El modelo se extiende porque la alternativa no existe. Para un trabajador de mediana edad sin herencia a la vista, el alquiler a largo plazo se convierte en una trampa: los ingresos se estancan, los precios suben y la propiedad queda fuera de alcance. Hay quien recuerda que el objetivo razonable de cualquier trabajador es tener un techo propio, aunque sea básico, antes de cierta edad, porque los dramas de la vejez los sufren quienes alquilan.

Pedro cree que el alquiler por habitaciones va a ir a más. Él ya vivió en Madrid y en Sevilla, y recuerda que en esta última hay incluso una urbanización en las afueras dedicada a ello. Su frase de cabecera es otra: «Cuando estás arriba no te pueden endiosar y cuando estás abajo no te puedes hundir». La aplica cada mañana que baja a la cocina del segundo piso.

El dato que descoloca no es su historia. Es que en un mercado con menos de 150 pisos disponibles y precios que rara vez bajan de 650 euros, la habitación de 415 euros en el centro histórico se haya convertido en un premio.
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«Ese contrato tenía clausulas abusivas. La vivienda era vivienda habitual, así que las renovaciones deberían haber sido anuales y forzosas a petición del inquilino durante al menos 5 años»
— CaCO3 · Cláusulas abusivas en contratos
«En Santiago el 11 % de las viviendas están vacías, unas 6.200. Lo que da una idea de como especular con las casas está destruyendo el país y alterando el mercado»
— cierzoo · Viviendas vacías y especulación
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
Falta construcción y sobra intervención35%
Fondos y pisos turísticos expulsan30%
Inseguridad jurídica retira oferta25%
Fenómeno europeo, no ideológico10%
📈 EN CIFRASPrecios citados en el mercado compostelano
Habitación casco histórico: 415 €Habitación casco histórico415 €Piso praza de Vigo: 670 €Piso praza de Vigo670 €Piso O Castiñeiriño: 900 €Piso O Castiñeiriño900 €
Cifras tal como se citan en el hilo; no son una fuente oficial.
Ver los datos
Habitación casco histórico415 €
Piso praza de Vigo670 €
Piso O Castiñeiriño900 €
📌 DATOS
Menos de 150 viviendas disponibles en alquiler en Santiago en el portal Idealista
Precios que solo en pocos casos descienden de 650 euros
Habitación de 415 euros en una casa reformada a la entrada del casco histórico
Piso de 70 metros en la praza de Vigo por 670 euros con contrato de seis meses
Solo el 21 % de las viviendas turísticas de Santiago inscritas en la Xunta podrán seguir operando
📅 EVOLUCIÓN
2023 Pedro vuelve a Santiago y comprueba que los alquileres que busca no bajan de 800 euros
2023 Empieza a compartir piso por primera vez en la praza de Vigo por 670 euros con un profesor alemán
2024 Los dueños avisan del cambio a vivienda de uso turístico quince días antes del vencimiento del contrato
Abril 2024 Entra a vivir en una habitación de 415 euros en el casco histórico el día de su 50 cumpleaños
2024 Una inmobiliaria de Santiago abre una línea de negocio específica de alquiler por habitaciones ante la demanda
💬 POR QUÉ PARTICIPAR
✓El desglose del contrato de seis meses renovables y por qué el análisis jurídico lo considera abusivo: la vivienda era habitual y las prórrogas debían ser anuales y forzosas
✓La distribución exacta de la casa de tres pisos del centro histórico y cómo se organiza la convivencia entre un piloto, un matrimonio y un autónomo de 50 años
✓El cálculo del parque vacío de Santiago y el matiz de que solo el 1,5 % estaría en condiciones de habitabilidad
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Descargo de responsabilidad: Este artículo describe precios y condiciones de alquiler citados en el material analizado. No constituye asesoramiento legal ni inmobiliario.
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