Trump anuncia la salida de EE.UU. de la OMS y promete una coalición alternativa
Donald Trump ha vuelto a poner a la Organización Mundial de la Salud en el centro del tablero. El mensaje que abre el asunto es un plan explícito: rescindir el acuerdo pandémico, retirar a Estados Unidos de la OMS y trabajar para formar una nueva coalición de naciones que protejan la salud preservando la soberanía y la libertad. En el texto atribuido al expresidente, la OMS es descrita como «un fraude globalista corrupto financiado por Estados Unidos pero propiedad de China y controlado por ella», y se acusa al organismo de haber cubierto las huellas del Partido Comunista Chino durante la crisis del coronavirus. La reacción no se hizo esperar: desde «a ver si es verdad» hasta quien pide comprobar si el vídeo es un montaje de IA.
Qué dice exactamente el plan atribuido a Trump
El decálogo que circula incluye cuatro compromisos concretos: rescindir el contrato con la OMS, no permitir que la salud pública se use como excusa para promover un gobierno global, retirar a Estados Unidos del organismo y buscar una coalición alternativa de países. El texto añade un detalle económico llamativo: tras cancelar el acuerdo anterior, la OMS habría ofrecido a Washington entre 25 y 30 millones de dólares para volver, oferta que el expresidente dice haber rechazado. La cifra, por sí sola, es el gancho de todo el asunto.
La credibilidad del mensaje quedó en entredicho desde el primer momento. Varios intervinientes sostienen que el vídeo es falso, generado con IA, y que la sincronización labial no cuadra. Otros replican que la información aparece en medios tradicionales, como Marca, y que por tanto el fondo del asunto merece crédito independientemente de la pieza audiovisual. La discusión derivó en un intercambio sobre quién sabe leer labios en inglés y quién no, que es exactamente el tipo de deriva que conviene dejar a un lado para quedarse con lo verificable.
El pulso financiero: quién paga realmente la OMS
Aquí está el núcleo económico del asunto. Una parte del análisis sostiene que la OMS no depende del dinero estadounidense en la medida que sugiere el relato, y que la Fundación Bill y Melinda Gates aporta una cantidad muy superior a la de Estados Unidos, que además canaliza fondos a través de GAVI y CEPI. La objeción es doble: primero, que las cifras oficiales de contribución mezclan fundaciones y confunden al lector; segundo, que si Washington se retira, el hueco lo ocupa precisamente la estructura filantrópica que el propio Trump señala como parte del problema.
La paradoja no es menor. Si el dinero público estadounidense sale de Ginebra y el privado se queda, el resultado neto puede ser una OMS menos dependiente de un Estado y más dependiente de fundaciones. Quien defiende la salida argumenta que eso ya ocurre y que la institución está desacreditada; quien la critica responde que retirarse sin alternativa solo legitima a los donantes privados que se pretendía combatir. El cálculo completo, partida a partida, da una diferencia que sorprende a quien solo ha leído titulares.
El precedente de 2020 y la vuelta de Biden
La retirada no sería una novedad. Ya ocurrió en 2020, durante el primer mandato, y la reincorporación llegó en febrero de 2021 con la administración Biden. Ese es el dato que varios intervinientes subrayan para enfriar el entusiasmo: el anuncio se produce antes de asumir el cargo, y el ciclo anterior demuestra que la decisión es reversible en función de quién ocupe la Casa Blanca. La pregunta que queda flotando es qué impide que vuelva a pasar lo mismo.
Sobre esa base se plantea la alternativa: crear una organización paralela para debatir sobre pandemias a la que se adhieran otros países con la condición de salir de la OMS. Es la vía que algunos consideran más eficaz que la retirada unilateral, porque debilita a la institución sin dejar un vacío que otro pueda rellenar. Otros ven en ese movimiento una simple operación de imagen.
Las dos críticas que atraviesan todo el asunto
La primera es de coherencia: se señala que Trump impulsa vacunas de ARNm contra el cáncer y que su entorno inversor tiene intereses en fábricas de ARNm, lo que desmontaría el relato antisistema. La segunda es de oportunidad: se argumenta que la salida de la OMS no cambia la agenda sanitaria global y que, en todo caso, la próxima crisis pandémica volverá a poner al organismo en el centro. «No olvidéis aplaudir a las 8», resume con retintín una intervención.
El asunto queda exactamente donde empezó: un anuncio de salida, una coalición por definir y ninguna certeza sobre si el vídeo que lo difunde es auténtico. Lo que sí está claro es que el dinero, los donantes privados y la reversibilidad de la decisión son los tres ejes que decidirán el resultado.