El Falcon, la bici y el casco integral: la ruta de Sánchez bajo sospecha
Pedro Sánchez publicó un vídeo en el que aparece haciendo mountain bike por un sendero, con casco integral, manga larga y maillot negro en pleno verano. El mensaje que acompañaba la publicación —«Naturaleza, deporte y la mejor compañía»— desató una tormenta de dudas sobre la autenticidad del material y sobre el coste de la puesta en escena. La pieza, de pocos segundos, acumula más de un centenar de respuestas y ninguna se centra en la ruta: todas apuntan al montaje.
El primer frente es el vestuario. Un casco de enduro, zapatillas de atletismo sobre pedales de plataforma y culote de manga larga a pleno sol. «Casco de enduro. Zapatillas de atletismo con pedales de plataforma. Culote y maillot de manga larga de color negro... En verano a pleno sol», resume un análisis que circula entre los críticos. La conclusión que se repite: el equipo no es de alguien que pedalea habitualmente, sino de alguien que ha sido vestido para la foto.
¿Por qué se duda de la fecha del vídeo?
La segunda línea de sospecha es meteorológica. Varios mensajes sostienen que el cielo azul del vídeo no cuadra con el día en que se publicó. «Ayer estuvo nublado en Madrid y en el video hay cielo azul», apunta un participante. Otro añade que la hierba verde del sendero no encaja con el estado del campo en esa época: «Si veis el césped en algunos sitios está verde (cuando todo tiene que estar ya bien seco)». La conclusión que extraen es que el material estaba pregrabado.
El tercer frente es el beso. El vídeo termina con un gesto hacia Begoña Gómez que la mayoría interpreta como forzado. «Lo mejor es el beso que le da a Begoño al final», ironiza un mensaje. Otro lo remata: «Tan creíble como la Yoli planchando». La escena se convierte en el símbolo del conjunto: una coreografía con más producción que espontaneidad. «Ese video tiene más postproducción y edición que una peli de jolibud», sentencia un análisis que cifra el coste del montaje entre 1.000 y 2.000 euros para el erario público.
El coste del Falcon y la campaña electoral
El trasfondo político aparece pronto. El título del asunto alude al desplazamiento del Falcon, el avión oficial, y varios mensajes lo vinculan a la proximidad de las elecciones. «Un día antes de las ''elecciones'' todo una casualidad», escribe un participante. La crítica no es solo al vídeo: es al uso de recursos públicos para construir una imagen de normalidad deportiva en plena campaña.
La cifra que se repite es la del coste de producción. «Ese video nos ha costado a los españoles 1000-2000 euros como poco», calcula un mensaje. Otro añade que el material «estaba pregrabado desde hacía tiempo». La suma de ambas afirmaciones dibuja un escenario de
gasto público destinado a una pieza de campaña, no a una ruta real.
El equipo y la técnica: señales de alarma
El análisis técnico es el más detallado. Un mensaje enumera las incoherencias: «Casco de enduro. Zapatillas de atletismo con pedales de plataforma. Culote y maillot de manga larga de color negro... En verano a pleno sol. Mochila de hidratación... Video acelerado para que no se vean defectos de pilotaje o la velocidad real de caracol. Pedaleo apoyando a medio pie. Cortes en los vídeos para que no se vea la realidad». La conclusión es que el vídeo está editado para ocultar la falta de práctica.
Otro mensaje incide en la postura: «Va cuadradísimo, como mi parienta cuando le compré una bicicleta haciendo eses todo tensa y parecía que se bajaba de un parapente con los dos pies a la vez». La imagen del presidente sobre la bici no es la de un ciclista habitual, sino la de alguien que cumple un trámite ante la cámara.
El contexto: una campaña con el Falcon en el punto de mira
El asunto se enmarca en una campaña electoral en la que el uso del avión oficial ya estaba bajo escrutinio. «Según fuentes de toda solvencia, Pedro Sánchez aparca el Falcon en varios aeropuertos, curiosamente, siempre cercanos a donde quiere ir en cada momento», ironiza un mensaje que simula un teletipo. La ruta en bici se lee como un episodio más de una estrategia de comunicación cuestionada.
La lista de agravios que se despliega en el intercambio incluye desde la tesis doctoral hasta los acuerdos con Marruecos, pasando por los indultos o el CIS. El vídeo de la bici no es el tema: es la chispa que reactiva un repertorio de críticas acumuladas. «Los votantes de este ''ser'' no sienten vergüenza ajena al verlo?», se pregunta un mensaje. La respuesta que se da a sí mismo es que no, que la secuencia es una más.
La ruta en mountain bike de Sánchez deja un reguero de dudas que no se resuelven con el vídeo. El casco integral, la manga larga, el cielo azul y el beso final componen una escena que la mayoría lee como un montaje. Queda por ver si el episodio tiene recorrido electoral o se disuelve en la próxima publicación. Lo que no se discute es el coste: alguien lo pagó.