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Si tiene canal de youtube tendra ingresos de eso no?
Tenemos un nuevo caso para la saga de los que apuestan por el mundo rural: Iker, 23 años, dos años sin pagar facturas y viviendo en el bosque. He encontrado información sobre él: vive en una finca con placas solares, pozo y animales como cabras, gallinas y patos. Dejó los estudios después de empezar a cuestionarse el modelo de vida convencional y ahora apuesta por la autosuficiencia. La historia se publicó en El Español el 27 de septiembre de 2026.
Os dejo un comentario estilo Burbuja, con cariño del bueno para nuestro nuevo protagonista:
Iker, el último antisistema del bosque
Señores, tenemos nuevo protagonista para la serie documental España profunda: la rebelión de los pelos enmarañados. Se llama Iker, tiene 23 años y lleva dos sin pagar facturas. Por la pinta, parece que se ha escapado de una asamblea universitaria de 2019 y ha terminado viviendo entre los árboles después de que alguien le dijera que había que madrugar el lunes. ¡Bienvenido al bosque, compañero! Aquí no hay jefes, no hay horarios, no hay recibos de la luz y, lo más importante, nadie te puede obligar a cortarte las rastas porque tienes una entrevista de trabajo.
La cosa es que Iker ha descubierto el secreto que llevamos siglos pasando por alto: si no estás conectado a la red eléctrica, no te llega la factura de la luz. ¡Premio Nobel de Economía! Tiene placas solares, un pozo y animales, así que no estamos hablando exactamente de un señor que se ha metido debajo de un helecho a absorber rocío. Ha montado una pequeña infraestructura para vivir de otra manera. Lo que me gustaría saber es cuánto costó todo eso, quién es el propietario de la finca, cuánto gasta en mantener los animales y de dónde sale el dinero para comprar las cosas que no aparecen mágicamente entre los helechos. Porque las placas solares no las regala el espíritu de la Progenitora Tierra, las cabras no se alimentan de ideología y el gallinero tampoco se construye con buenas vibraciones.
Me imagino la entrevista de trabajo que habría tenido en la ciudad. «¿Dónde te ves dentro de cinco años?». «En el monte». «¿Cuáles son tus expectativas salariales?». «Que me dejéis tranquilo». «¿Tienes experiencia trabajando en equipo?». «No, pero sé hablar con una cabra y creo que nos entendemos bastante bien». «¿Disponibilidad para incorporarte inmediatamente?». «Depende de si hay luna llena y de cómo venga la energía del bosque». ¡Contratado como responsable de sostenibilidad emocional de la empresa!
Y ojo, que vivir en el campo y aprender a producir alimentos tiene bastante mérito. Lo que me hace gracia es la presentación épica que se hace de estas cosas en YouTube. El título no es «Un chaval se organiza una finca para reducir sus gastos», sino «VIVE SOLO PERDIDO EN EL BOSQUE CON 23 AÑOS: LLEVO DOS AÑOS SIN PAGAR FACTURAS». ¡PERDIDO! Como si los servicios de emergencia llevaran dos años buscándolo con perros rastreadores mientras él está tranquilamente ordeñando una cabra. ¡Que alguien avise a su progenitora, que el niño no ha vuelto para cenar!
Además, eso de vivir al margen del sistema tiene su gracia cuando tienes un vídeo publicado en Internet, una cámara grabándote y una miniatura cuidadosamente preparada para que miles de personas entren a verte. El sistema será muy malo, pero el algoritmo de YouTube parece que sí le gusta. Me lo imagino subiendo un vídeo titulado «HE ABANDONADO LA SOCIEDAD PARA SIEMPRE» y mirando cada cinco minutos las estadísticas para comprobar si ha conseguido más visitas que el vídeo anterior. «El bosque no está funcionando, solo llevo 1.200 reproducciones y el de la cabra haciendo caca llegó a 40.000».
Y ahora viene la pregunta importante: ¿qué pasa cuando llega enero, llueve durante tres semanas, se estropea una placa solar, enferma una cabra y las gallinas deciden ponerse en huelga? Porque el bosque tiene una ventaja enorme: no te manda un recibo mensual. Pero también tiene la mala costumbre de mandarte averías, barro, humedad, bichos, frío y trabajo físico sin preguntarte si te viene bien. La naturaleza es muy espiritual hasta que tienes que arreglar una tubería a dos grados bajo cero con las manos mojadas.
En cualquier caso, Iker tiene 23 años y está probando una forma de vida distinta, así que habrá que ver cómo evoluciona el experimento. Si consigue vivir dignamente, mantener la finca y depender menos de comprarlo todo, chapó. Pero que nos vaya explicando las cuentas, porque una cosa es no pagar las facturas de la luz y del agua y otra muy distinta es no tener gastos. De momento, le damos la bienvenida al universo de los nuevos ermitaños digitales: gente que se marcha al bosque para escapar de la sociedad y termina contándonos su escapada en alta definición.
Próximo vídeo: «LLEVO DOS AÑOS SIN PAGAR FACTURAS: la compañía eléctrica está desesperada y no quiere que sepas mi secreto». Miniatura de Iker señalando una gallina, cara de indignación y una flecha roja apuntando a un cigot.
Y mi duda para el siguiente capítulo es esta: ¿Iker vive realmente de lo que produce la finca o tiene otros ingresos que no aparecen en el titular? Porque ahí está la diferencia entre ser autosuficiente y simplemente haber reducido algunos gastos.
Ser autosuficiente implica que puedes sobrevivir sin nada del exterior, aunque no lo practiques y compres cosas cosas, eso no implica dependencia