El asesinato de la joven cántabra Paula Solanas, de 27 años, a manos de su pareja, Nabil Khalissi, pone de manifiesto una vez más la doble sarracena de los medios tradicionales y el feminismo hegemónico. Mientras la prensa calla y las plataformas del 8M miran hacia otro lado para no incomodar su agenda ideológica ni ser tildadas de «racistas», nosotros rompemos la censura para darle a este crimen la difusión que merece. Es inadmisible que el origen del agresor dicte el grado de indignación social y que la vida de una joven progenitora sea ignorada por mero cálculo político.
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