VOX multiplica por tres sus concejales
VOX multiplicó por más de tres su presencia municipal en España. El recuento local deja el salto en
530 concejales en 2019 frente a
1.695 en 2023, según el cálculo que se cita en el debate. Los números son contundentes, pero conviene bajar al detalle: ser el tercer partido del país no equivale a gobernar nada, y en la plaza donde más se juega el partido se quedó de espectador, según varios participantes.
Qué significan 1.695 concejales en el mapa municipal
El crecimiento tiene una consecuencia inmediata: según un forero, en varias comunidades VOX pasa a ser bisagra imprescindible. Con los resultados en la mano, se le señala como necesario para los gobiernos de
Extremadura, Baleares, Valencia, Aragón, Murcia y Cantabria. Eso es poder, aunque sea poder de alquiler y a plazos.
Hay una lectura menos épica del mismo dato. Como apunta otro participante, VOX no se presenta en numerosos municipios donde el PP y el PSOE sí compiten, sencillamente porque no tiene candidatos ni estructura de partido. En Galicia, sin diputado nacional, la formación consiguió, según su recuento,
seis veces más votos provinciales que setenta partidos de Pontevedra y A Coruña, y aun así no obtuvo un solo concejal. El sistema municipal premia la implantación, no el pico de voto.
Madrid: mayoría absoluta del PP y VOX sin papel, según los participantes
En la Comunidad de Madrid el diagnóstico cambia de signo. Varios participantes dan por hecho que el PP logrará mayoría absoluta tanto en el Ayuntamiento como en la Comunidad, y que VOX quedará como convidado de piedra. El voto útil se concentró, según ellos, en la candidatura popular para desalojar a la izquierda, y el tirón de
Isabel Díaz Ayuso absorbe cualquier alternativa por su derecha.
Esa dinámica se repite en los ayuntamientos de la región y en el propio consistorio de la capital, donde el PP no necesitó muletas, siempre según ese diagnóstico. La conclusión que se extrae es incómoda para el partido de Abascal: donde gobierna el relato de la derecha clásica con fuerza, la marca emergente no rasca.
Bildu y la comparación que no cuadra
Otra vara de medir que aparece en la conversación: un forero sostiene que Bildu supera el millar de concejales solo entre Euskadi y Navarra. Una formación con un discurso radicalmente distinto coloca más ediles en un territorio mucho más pequeño. El contraste se usa para relativizar el éxito del partido.
La comparación, sin embargo, tiene trampa. Bildu opera en un terreno acotado donde lleva décadas tejiendo red local, y VOX compite en todo el país contra el bipartidismo clásico. Comparar totales nacionales con totales autonómicos es un juego que siempre da la razón a quien lo plantea.
El crecimiento se mide en las generales, no en las municipales
Hay consenso en una cosa: las municipales castigan a quien no tiene caciques. VOX capta voto en el entorno rural con menos maquinaria que el PSOE y el PP, y esa carencia le cuesta actas que su porcentaje de voto parecería garantizar. Un participante añade que en Canarias, donde las encuestas le daban un concejal, salió con cuatro.
El aviso que sobrevuela el análisis es el desgaste ajeno. Ciudadanos se desinfló por gestionarse mal y cambiar de criterio según encuesta. Podemos se hunde por su propia gestión. El material de fondo apunta a que ningún partido nuevo está a salvo por el simple hecho de ser nuevo.
De cara a las generales, la predicción más extendida tiene reservas: si las cabezas de cartel son las que se sospecha y no las que arrastran en Madrid, buena parte de ese voto útil regresaría a VOX. Un pronóstico lanzado con más dotes adivinatorias que certezas, y que el próximo recuento se encargará de desmentir o confirmar.