El capital sigue siendo suyo, pero el establecimiento sigue siendo público, es lo que he dicho antes.
Pues si es por mi opinión, creo que la mayoría no se cambiarán a sociedades gastronómicas o clubs de fumadores, más que nada porque se les impide la venta de productos.
Tal vez, algún hostelero tome la iniciativa de formar un club de fumadores en espacios anejos a su local y con comunicación directa, pero contando con una aportación económica de todas aquellas personas interesadas en pertenecer a dicha asociación.
Otra posibilidad es la de transformar su propio local en un club de dicho tipo, pero esto lo veo casi inviable, amén de la "creativa contabilidad" que tendría que llevar a cabo.
NO PROHIBIR es lo normal...en sociedades cívicas y civilizadas, basadas en el respeto. En el pais del "¡VIVAN LAS CADENAS!", donde hasta hace poco había carteles de "Se prohibe escupir en el suelo", hay una caterva de gente que no le importa pasarse por el forro de los agallas el bienestar de los demás, con tal de la autocomplaciencia.
Cosas que deberían regirse por el sentido común, en el pais de la picaresca (o de los jetas), donde lo que manda es el sentido de la individualidad y el "simple el último", si directamente no prohibes algo, no lo respeta ni Dios.