La solución que no grava a nadie y solo construye: el suelo que no se vende dos veces
Las dos soluciones anteriores pedían que la plusvalía de la recalificación volviera a lo público y que el solar ocioso costara dinero cada año.
Esta medida no pide nada a nadie, solo dice que el suelo que ya es público se quede público para siempre. Que lo que se construya encima sea asequible no una vez, sino todas las que haga falta. Que la puerta giratoria que convierte la VPO en activo especulativo quede cerrada con llave.
Es la más fácil de querer y, qué casualidad, la que más interesa enterrar a quien vive del ladrillo.
La trampa que se repite
El parque público español de toda la vida tiene una grieta estructural. Se construye vivienda protegida, se vende con descuento, caduca la calificación y entra al mercado libre. El subsidio entró público; el activo revalorizado sale privado.
Lo vimos con los fondos y la Sareb. Lo vimos en los años 80 con el Plan 18.000 de Madrid, donde el Ayuntamiento cedió suelo público en derecho de superficie y luego acabó vendiéndoselo también a los adjudicatarios.
Puerta giratoria, siempre.
Y esa puerta no es un abuso que se cuela por un descuido, es que la ley la deja abierta. El suelo público de vivienda en España es jurídicamente vendible, y volveré sobre esto más abajo, porque es la pieza que lo explica todo.
La solución no es construir más VPO con la misma trampa. Es cortar la trampa de raíz haciendo que el suelo no salga nunca del balance público. Que el Estado, el municipio o la entidad pública sea dueña del solar para siempre, y que encima se construya vivienda asequible por quien la use, no para especular.
El mecanismo existe y tiene varios nombres.
En Holanda se llama erfpacht. En Alemania, Erbbaurecht. En inglés, Community Land Trust. En España lo tuvimos durante siglos y lo llamábamos enfiteusis. Y hoy lo usa el Ayuntamiento de Barcelona, que cede solares municipales en derecho de superficie a 75 o 99 años, conservando siempre el suelo.
Una advertencia para no vender humo: que el suelo sea público es condición necesaria, no suficiente. Si encima no hay capacidad de construir (costes contenidos, industria, tramitación ágil), el suelo público por sí solo no levanta una sola vivienda. El suelo retenido es lo que cierra el ciclo especulativo; pero producir vivienda sigue dependiendo de todo lo demás. Esto no es una varita mágica, es quitar de la ecuación la pieza que hoy lo envenena.
El ejemplo de Viena
Para que nadie diga que esto es teoría, el ejemplo existe y es demoledor.
Viena tiene 220.000 viviendas de propiedad municipal directa y otras 200.000 de cooperativas de beneficio limitado. En total, cerca del 60% de sus 1,9 millones de habitantes vive en vivienda social o subvencionada. El alquiler en el parque público ronda los 10 euros el metro cuadrado. En Madrid, el mercado libre marca 27. En Barcelona, cerca de 30.
¿Cómo se sostiene? Es un ecosistema fiscal denso, no un truco único: deuda municipal, ingresos del propio suelo, subsidios a la construcción y, entre las piezas más citadas, un impuesto del 1% sobre los salarios que aporta unos 250 millones al año. Y lo lleva haciendo desde los años 20 del siglo pasado, cuando construyó más de 60.000 viviendas en una década. No privatizó el parque en los 90, cuando Berlín y Londres soltaron el suyo al mercado. Y por eso sigue teniendo resuelto el problema que Madrid tiene hace cuarenta años.
No hace falta importar nada exótico, lo que hace falta es decidir que el suelo que ya es nuestro se quede nuestro.
El puente hacia España: Alemania y Barcelona
Quien crea que esto solo funciona con tradición vienesa o cultura nórdica, que mire a Alemania. El Erbbaurecht alemán lleva funcionando desde 1919: el municipio, la iglesia o la fundación conserva el suelo y cobra un canon anual; quien construye encima tiene el edificio durante 75 o 99 años, puede habitarlo, venderlo e hipotecarlo. Múnich cede casi exclusivamente suelo municipal en este régimen desde 2019.
¿Y en España? La herramienta jurídica existe y ya la usamos. El Ayuntamiento de Barcelona cede solares en derecho de superficie a 75 años a cooperativas y promotores sin ánimo de lucro. En marzo de 2026 lanzó un concurso para cinco solares y 625 viviendas, especificando que "durante todo este tiempo el suelo seguirá siendo propiedad municipal". El IMHAB gestiona más de 11.500 viviendas y tiene el objetivo de 15.000 pisos públicos en 2027. El suelo nunca sale.
Y si hace falta profundidad histórica, España tuvo enfiteusis durante siglos. La propiedad dividida entre quien tenía el dominio del suelo y quien lo usaba era la norma en la Corona de Aragón, en Galicia, en buena parte del territorio. Las desamortizaciones del siglo XIX la liquidaron en nombre del liberalismo de propiedad plena. La pregunta que repito desde el primer post: no por qué Holanda tiene erfpacht. Es por qué nosotros abolimos la enfiteusis.
Las objeciones honestas: Amsterdam y Singapur
Entonces si funciona tan bien, ¿por qué no está en todas partes? Porque tiene dos problemas reales que conviene no esconder.
El primero, la revisión del canon en Ámsterdam. Más del 80% del suelo de la ciudad lleva en manos municipales desde 1896. Funciona. Pero cuando vence el periodo del contrato y el municipio recalcula el canon según el valor actualizado del suelo, el resultado puede ser brutal: hay casos documentados de cánones que pasaron de 315 a 35.000 euros al año porque el precio del suelo se disparó con el mercado. La asociación de afectados lleva años pidiendo reformas.
¿Es un fallo del principio? No. Es un fallo del mecanismo: revisar el canon según el valor de mercado reproduce exactamente lo que el sistema quería evitar. La solución es el canon indexado solo a inflación, que Ámsterdam introdujo para los contratos nuevos desde 2016. El principio no falla; falla cómo se fija y revisa el precio.
El segundo, los 99 años de Singapur. El 78% de la población vive en viviendas del Estado en régimen de arrendamiento de 99 años. Funciona a escala impresionante. Pero cuando quedan menos de 60 años de contrato, el valor de la vivienda empieza a caer; al vencer, el suelo revierte al Estado y el valor es cero. Y como el Estado permite un mercado secundario muy activo de esos arrendamientos, las familias que trataron la vivienda como inversión sienten que tienen algo que se devalúa.
¿Es un fallo del principio? Tampoco. Es que el sistema dejó que la vivienda actuara como activo especulativo en la reventa.
El diseño correcto es uno donde la vivienda no es un activo de inversión sino
un derecho de uso.
Lo que hacen los Community Land Trusts americanos y el modelo barcelonés de cooperativas en cesión de uso.
En España está empezando: lo que hay ahora mismo
No es ciencia ficción ni propuesta de papel, hay proyectos en marcha. Pero conviene decirlo con precisión: son operaciones concretas, no todavía un cambio de régimen como el de Viena. Son la dirección correcta, no la meta alcanzada.
La Operación Campamento en Madrid: 10.700 viviendas en 211 hectáreas de antiguos cuarteles del Ministerio de Defensa, con el Estado dueño del 97,7% del suelo. El Ministerio ha comprometido que todas sean asequibles, con obras previstas para arrancar en 2027. Es la mayor intervención pública en vivienda de la historia reciente del país. (el modelo aún admite vender parcelas; que sea de verdad permanente depende de que la ley lo blinde, y eso todavía no está cerrado.)
En Sevilla, el Regimiento de Artillería Daoíz y Velarde: 948 viviendas asequibles sobre antiguos cuarteles del Estado, con obras de urbanización iniciadas en julio de 2025.
En Málaga, Buenavista: 1.362 viviendas protegidas sobre suelo de Defensa, urbanización aprobada en mayo de 2026.
En Bilbao, Astut: 5.670 viviendas sobre antiguo suelo portuario público, obras iniciadas en marzo de 2026.
En Ibiza, el cuartel Ca n'Escandell: 532 viviendas, 464 asequibles, en construcción.
Y CASA 47, la entidad estatal creada en diciembre de 2025 con la promesa de que su suelo "no se privatice nunca": 171 viviendas piloto ya sorteadas en mayo de 2026 entre 7.169 solicitudes, en Vigo, Valencia y Asturias, a precios entre un 35% y un 40% por debajo del mercado libre de cada zona. Contratos de hasta 75 años. Pero ojo con la letra pequeña: ese "para siempre" es, de momento, una promesa política, no un candado legal. CASA 47 nació de un Real Decreto que renombró la antigua SEPES, y un Real Decreto lo deroga otro Real Decreto. Su propio estatuto la faculta para enajenar suelo. El suelo es del Estado hoy; que lo siga siendo mañana depende de quien gobierne, no de la ley.
Por qué España no lo tiene a escala: la puerta que la ley deja abierta
Aquí está la pieza que lo explica todo, y es jurídica. En España, los bienes públicos se dividen en dos clases:
- Los demaniales (una playa, una calle, una plaza) son inalienables por ley: no se pueden vender, punto.
- Los patrimoniales, que aunque sean públicos, sí se pueden vender.
Pues bien, el suelo público de vivienda no es demanial. Es patrimonial, vendible por diseño.
Eso cambia toda la conversación. Cuando un ayuntamiento malvende su suelo, no está cometiendo un abuso que la ley castigue, está usando una opción que la ley le da.
Es más, el texto refundido de la Ley de Suelo permite expresamente destinar el Patrimonio Municipal de Suelo a pagar deuda del ayuntamiento. Una vía de descapitalización firmada por el legislador. El Tribunal de Cuentas lleva años fiscalizando cómo los consistorios vacían esos patrimonios, y el problema no es que incumplan la ley, es que la ley se lo permite.
Por eso lo que un gobierno blinda, otro lo malvende. No hay candado. Y la prueba más clara es comparar dos ciudades con el mismo marco legal: Viena conservó sus 220.000 viviendas públicas, y Berlín, en 2004, vendió 65.700 de golpe al fondo Goldman Sachs. Ninguna ley se lo impidió a Berlín. La diferencia entre las dos no fue jurídica, fue política. Donde la voluntad aguantó, el parque sobrevivió. Donde cedió, se malvendió a precio de saldo.
Y cuando alguien intenta de verdad cerrar la puerta, se ve quién estaba del otro lado.
Esta misma semana,
Navarra ha aprobado que sus viviendas protegidas de alquiler no puedan salir nunca al mercado libre, ni siquiera las que ya tenían fecha de caducidad: 2.248 viviendas que iban a privatizarse y ya no lo harán. Cerrar la puerta giratoria hacia atrás. Y en cuestión de horas, la patronal de constructores ha respondido con la palabra mágica: "inseguridad jurídica".
De eso, y de quién la usa y para qué, va el último post de este hilo.
A quién le duele esta medida
Esta es la solución más fácil de defender públicamente, la que no asusta a nadie con impuestos ni con expropiaciones. Y por eso mismo es la que más resistencia genera en silencio.
Al promotor que vive del ciclo de escasez le conviene que no haya competencia pública asequible permanente.
Al fondo que compró carteras de la Sareb le conviene que CASA 47 fracase.
Al ayuntamiento que vive de malvender su Patrimonio Municipal del Suelo le conviene que la ley no cambie.
Al político que quiere privatizar lo construido a los quince años le conviene que la calificación caduque.
Ninguno de ellos saldrá a decir "no queremos parque permanente".
Saldrán a decir "es ineficiente", "el Estado no sabe gestionar", "los recursos públicos son escasos". Que traducido significa que "no queremos que deje de ser rentable el ciclo que nos alimenta".
Viena no demuestra que el Estado lo hace todo mejor, demuestra que cuando el suelo no se vende, la vivienda no especula. Y cuando la vivienda no especula, una ciudad puede tener al 60% de su población con techo digno a 10 euros el metro cuadrado durante un siglo.
La diferencia entre Viena y nosotros no es una ley, es un siglo de no abrir la puerta. La pregunta nunca fue si es posible sino quién tiene interés en que no ocurra, y cuánto tiempo seguimos dejándole ganar.
En el próximo y último post del arco veremos quién bloquea todo esto, por qué lleva cuarenta años funcionando, y qué significa de verdad la "seguridad jurídica" que se invoca para mantener la puerta abierta.