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NO te creas nada que NO hayas vivido!
La Olimpiada Internacional de Matemáticas 2026, celebrada en Shanghái, ha dejado un dato que debería hacernos reflexionar: entre los 30 mejores equipos del mundo, solamente aparece un país de habla hispana: Perú, en el puesto 27.
Para quien no conozca esta competición, la IMO es algo así como el mundial de las matemáticas para estudiantes de secundaria. Este año han participado 666 jóvenes de 117 países y territorios, enfrentándose a seis problemas matemáticos de extraordinaria dificultad durante dos jornadas.
Y los resultados son bastante llamativos.
China ocupa el primer puesto, seguida de Estados Unidos y Rusia. Singapur es cuarto, Vietnam quinto, Corea del Sur sens y la India séptima.
Pero hay otro dato interesante: Brasil, nuestro vecino iberoamericano de lengua portuguesa, ha conseguido un espectacular 11.º puesto mundial.
¿Y los países hispanohablantes?
Perú: 27.º, con tres medallas de plata y dos de bronce.
México: 40.º.
España: 48.º.
Argentina: 57.º.
Colombia: 66.º.
Chile: 96.º.
El caso de Perú merece un reconocimiento especial. No es un resultado aislado: fue 29.º en 2024, 27.º en 2025 y vuelve a ocupar el puesto 27 en 2026.
También hay que recordar que México llegó al puesto 14 en 2023, demostrando que las delegaciones hispanohablantes pueden competir en posiciones muy destacadas.
Pero la pregunta de fondo es inevitable: ¿por qué tenemos tan poca representación en la élite mundial de las olimpiadas matemáticas?
Conviene aclarar algo: esta clasificación no mide directamente la calidad general de la educación de un país, como pretende hacer PISA. Mide el rendimiento de un pequeño grupo de estudiantes extraordinariamente preparados para resolver problemas matemáticos complejos.
Precisamente por eso resulta tan interesante.
¿Estamos identificando suficientemente pronto a nuestros estudiantes con mayor talento matemático? ¿Disponemos de programas de entrenamiento y profesores especializados? ¿Se fomenta realmente la resolución creativa de problemas o seguimos demasiado centrados en aprender procedimientos y aprobar exámenes?
No se trata de despreciar los resultados de nuestros estudiantes, que ya compiten a un nivel excepcional. Se trata de preguntarnos si estamos aprovechando todo el potencial que tenemos.
Porque las matemáticas son un lenguaje universal, pero parece que todavía nos cuesta encontrar nuestro sitio entre sus mejores representantes.
¿Qué opináis? ¿Es una cuestión de sistema educativo, de preparación específica para estas competiciones o simplemente de que algunos países se toman mucho más en serio las olimpiadas matemáticas?
Clasificación:
Para quien no conozca esta competición, la IMO es algo así como el mundial de las matemáticas para estudiantes de secundaria. Este año han participado 666 jóvenes de 117 países y territorios, enfrentándose a seis problemas matemáticos de extraordinaria dificultad durante dos jornadas.
Y los resultados son bastante llamativos.
China ocupa el primer puesto, seguida de Estados Unidos y Rusia. Singapur es cuarto, Vietnam quinto, Corea del Sur sens y la India séptima.
Pero hay otro dato interesante: Brasil, nuestro vecino iberoamericano de lengua portuguesa, ha conseguido un espectacular 11.º puesto mundial.
¿Y los países hispanohablantes?
Perú: 27.º, con tres medallas de plata y dos de bronce.
México: 40.º.
España: 48.º.
Argentina: 57.º.
Colombia: 66.º.
Chile: 96.º.
El caso de Perú merece un reconocimiento especial. No es un resultado aislado: fue 29.º en 2024, 27.º en 2025 y vuelve a ocupar el puesto 27 en 2026.
También hay que recordar que México llegó al puesto 14 en 2023, demostrando que las delegaciones hispanohablantes pueden competir en posiciones muy destacadas.
Pero la pregunta de fondo es inevitable: ¿por qué tenemos tan poca representación en la élite mundial de las olimpiadas matemáticas?
Conviene aclarar algo: esta clasificación no mide directamente la calidad general de la educación de un país, como pretende hacer PISA. Mide el rendimiento de un pequeño grupo de estudiantes extraordinariamente preparados para resolver problemas matemáticos complejos.
Precisamente por eso resulta tan interesante.
¿Estamos identificando suficientemente pronto a nuestros estudiantes con mayor talento matemático? ¿Disponemos de programas de entrenamiento y profesores especializados? ¿Se fomenta realmente la resolución creativa de problemas o seguimos demasiado centrados en aprender procedimientos y aprobar exámenes?
No se trata de despreciar los resultados de nuestros estudiantes, que ya compiten a un nivel excepcional. Se trata de preguntarnos si estamos aprovechando todo el potencial que tenemos.
Porque las matemáticas son un lenguaje universal, pero parece que todavía nos cuesta encontrar nuestro sitio entre sus mejores representantes.
¿Qué opináis? ¿Es una cuestión de sistema educativo, de preparación específica para estas competiciones o simplemente de que algunos países se toman mucho más en serio las olimpiadas matemáticas?
Clasificación: