El mercado de usados importados se llena, según un compraventa, de unidades que en su país ya no valen nada
Un compraventa lo cuenta sin adornos: están bajando a España coches que en Alemania, Bélgica o Países Bajos van directos al desguace. No por viejos, sino porque allí ya no tienen salida comercial. La novedad no es la importación de usados, práctica habitual desde hace años, sino el tipo de unidad que cruza la frontera: vehículos de 20 años que en el norte de Europa se consideran chatarra, siniestros graves con reparaciones cuestionables y bastidores soldados que, según este profesional, se cuelan en el mercado de segunda mano.
Qué está llegando y por qué ahora
El fenómeno tiene una explicación económica sencilla según quienes lo describen. En Alemania un coche de más de diez años con 200.000 kilómetros vale prácticamente cero. En España, ese mismo vehículo se vende con facilidad y a buen precio. El diferencial de percepción sobre el valor de lo usado entre países es el motor del negocio, y las restricciones a los
diésel en ciudades italianas, francesas y neerlandesas han acelerado la salida de unidades que allí ya no pueden circular.
Hay quien sostiene que esto siempre ha existido: los Golf importados de Alemania con «un directivo mayor que los cuidaba mucho» son un clásico del mercado español. El matiz es la intensidad. Lo que antes era una vía para hacerse con unidades premium cuidadas se ha convertido, según quienes trabajan en el sector, en un canal masivo para colocar vehículos que en origen nadie quiere.
El problema no es la antigüedad, es el mantenimiento
Aquí conviene separar dos cosas que se mezclan con frecuencia. Un coche de 20 años bien mantenido puede estar mejor que uno de 8 abandonado. El problema aparece cuando la antigüedad se suma a un mantenimiento nulo: el comprador de usado busca precio, y con ese perfil el cuidado del vehículo es lo primero que se recorta. El resultado es un parque que no solo envejece, sino que circula con un mantenimiento incierto.
A esto se añade la pata más incómoda: los siniestros graves reparados de forma cuestionable. No es un fenómeno nuevo, pero quienes conocen el sector insisten en que la intensidad actual no tiene precedentes. Hablamos de vehículos con daños estructurales reparados para dar el pego, especialmente en gama alta, donde el comprador quiere aparentar sin pagar el precio de nuevo.
El comprador de usado ya no es el que era
El perfil ha cambiado. Antes el mercado de segunda mano se nutría de jóvenes que buscaban su primer coche y de compradores de alta gama que querían ahorrarse el estreno. Hoy es una solución de movilidad para todas las edades, y parte de quienes comprarían nuevo han bajado al usado. Los precios de lo nuevo, la incertidumbre sobre las etiquetas y la falta de claridad sobre cuál será el modelo de transporte futuro empujan a muchos a no mojarse con una compra grande.
El resultado es un mercado donde la demanda de usado barato crece y donde el importado de dudosa procedencia encuentra comprador. La pregunta incómoda es cuántos de esos coches circulan con reparaciones que nunca deberían haber pasado una inspección.
La vía marroquí y el coche chino
Hay otro flujo que alimenta el parque: cada año miles de vehículos cruzan el Estrecho en la operación paso, comprados de segunda mano en Europa y que acaban quedándose en Marruecos. No entran como importación formal, sino como propiedad de quien trabaja fuera. El paralelismo con lo que llega a España es inevitable.
Y en el horizonte, el factor que puede romper el tablero: los coches chinos. Si entran sin obstáculos, revientan el mercado. Ya hay marcas que están en fase de implantación, con precios comedidos y control de calidad exhaustivo, sembrando para recoger. La duda es qué pasa cuando empiecen a aparecer averías complejas y los recambios tarden meses en llegar. El modelo de distribución es, según quienes lo conocen, un tanto azaroso.
Con estos mimbres, hay quien sostiene que el parque automovilístico español se africaniza sin necesidad de importar nada: basta con envejecerlo y no mantenerlo. La cifra que descoloca no es la antigüedad media, es que un coche que en Alemania es chatarra aquí tenga comprador.