La polémica del mapa: ¿EEUU, uno de los países más antiguos?
La antigüedad de los Estados es un concepto más resbaladizo de lo que parece. Un mapa viral ha desatado la controversia al colorear de rojo (países con continuidad histórica) a Estados Unidos, igualándolo con naciones milenarias. El dato de partida: EEUU tendría 250 años de existencia ininterrumpida como Estado, lo que, según el criterio del mapa, lo situaría entre los más antiguos del planeta. La reacción no se ha hecho esperar: acusaciones de propaganda anglosajona, confusiones entre país y Estado, y un debate sobre qué define realmente la continuidad histórica.
País vs. Estado: la trampa conceptual
El quid de la cuestión reside en la diferencia entre país (nación cultural, étnica y territorial) y Estado (entidad política y administrativa). Quienes defienden el mapa argumentan que, si se toma el Estado moderno como unidad, EEUU es ciertamente longevo: apenas un puñado de naciones europeas superan los 250 años sin cambios de régimen traumáticos. Sin embargo, los críticos señalan que esa definición es un trampantojo: China, por ejemplo, existe como civilización milenaria, aunque su Estado actual (la República Popular) tenga menos de un siglo. El mapa, al medir solo la continuidad estatal, excluye realidades como la cultura china o la rusa, que difícilmente encajan en una cronología política lineal.
Los fallos del mapa y la sombra de la propaganda
Los errores señalados son numerosos. Países Bajos e Islandia aparecen más antiguos que España, cuando la España moderna data de 1492 (o 1812 según algunos). China y Rusia, dos gigantes con transformaciones políticas radicales, quedan fuera del criterio. Algunos analizan que el mapa es una operación de propaganda anglosajona para equiparar la antigüedad de Estados Unidos con la de viejas naciones. Otros van más allá: ni Rusia ni China son Estados nación, sino imperios plurinacionales; tratar de medir su antigüedad es como preguntar cuándo nació Europa. La polémica, en el fondo, revela que la historia política está llena de convenciones y que ningún mapa puede zanjar la discusión sobre qué hace a un país "antiguo".