El Quijote, «cuesta un huevo entenderlo», dice un forero
El hilo del ladino ha derivado en un choque entre foreros sobre si El Quijote se lee sin esfuerzo. Un participante sostiene que lo entiende «perfectamente» y cifra ese entendimiento en un 90% mínimo. Otro responde que se ha leído la obra varias veces, en ediciones distintas, y que le cuesta; que palabras como las calzas de velludo o el vellorí no las usa un español de hoy. Se acusan mutuamente de no ser españoles. En paralelo, varios mensajes arremeten contra los judíos y otros foreros relatan encuentros con hablantes de ladino en Estambul.
Qué se ha sabido
El cruce sigue sin aportar documentación lingüística nueva; lo que aparecen son enlaces, fechas y textos copiados. Un participante defiende que El Quijote se entiende tal cual y enlaza dos webs de referencia: la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (cervantesvirtual.com) y el Centro Virtual Cervantes (cvc.cervantes.es). Añade que ese español es el mismo de ahora «en un 90% mínimo», que también se entiende a los Reyes Católicos y que el Cantar del Mío Cid ya es otra cosa, mezcla de latín de la calle con derivaciones locales. Otro forero afirma que el Cantar del Cid es del siglo X y que se entiende.
Quien dice haber leído la obra varias veces copia un pasaje para mostrar lo contrario: el del sayo de velarte, las calzas de velludo para las fiestas, los pantuflos y el vellorí de lo más fino, y señala que el texto mezcla artículos con preposiciones, lo que hace incómoda la lectura. Sobre el Quijote, un tercer forero recuerda que don Quijote habla con tono nostálgico de la edad de oro y enlaza ese pasaje con el capítulo de los cabreros.
En el plano personal, un participante cuenta que en la EGB le hicieron leer El Conde Lucanor en versión original, que no entendió nada y que tuvo que comprar una versión del siglo XX. Otro recuerda el castellano que aprendió de la literatura del siglo XIX y de pueblerinos viejos, y se queja de que le entiendan mejor en Sudamérica y Centroamérica que en el país de origen del idioma.
Sobre la expulsión, un participante sostiene que nadie echó a los judíos de España, que se les conminó a convertirse al cristianismo bajo la premisa de una nación y una sola religión, y que muchos se marcharon pero muchos otros se quedaron y aparentaron convertirse; sitúa ahí el mandato inicial del tribunal de la Inquisición. Otro forero afirma que en época de Cervantes España era «el imperio donde nunca se ponía el sol», frente a quien sostiene que entonces ni existía España ni, por tanto, cabía hablar de español, y que Cervantes escribía en castellano.
Un participante dice que el ladino le recuerda al castellano que se habla cerca de la raya portuguesa, sobre todo en la entonación, y pregunta si el ladino debía ser común a los dos lados de la frontera. Y quien afirma haber estado escuchando a un hablante concluye que no es castellano medieval: fonéticamente está más cerca que el actual, pero no lo es.
Las posturas
El choque principal es entre dos foreros. Uno defiende que El Quijote escrito por Cervantes se entiende sin problema y que quien no lo logra es porque tiene dificultades o porque su idioma materno no es el español. El otro responde que no lo entiende perfectamente, que la lectura se hace incómoda cuanto más original es la edición y que expresiones como «della», «asombrome» o «dijéronme» no son las de un español actual; le devuelve la acusación y le dice que no debe de ser español, a la vista de su apodo.
Sobre la etiqueta del ladino se mantiene la división: hay quien lo oye como castellano antiguo y quien sostiene que no lo es. Sobre los hablantes, un forero pregunta directamente por un ejemplo de castellano puro y otro resume la utilidad del hilo en una sola palabra, con sorna.
El debate sobre la expulsión de los judíos se cruza con el anterior. Frente a quien sostiene que la mayoría se convirtió y se quedó, otros mensajes responsabilizan al colectivo, al sionismo y a la figura del inquisidor de distintos hechos, sin aportar pruebas.
En el plano del tono, un participante pide hablar para dar información en lugar de insultar, y cuando recibe descalificaciones responde que no tolera los insultos gratuitos y aclara que es mujer.
Experiencias personales
Este tramo acumula varios testimonios de primera mano. Un forero cuenta que conoció en Estambul a alguien que hablaba ladino y que era divertido oírlo. Otro relata una conversación en la misma ciudad con un hombre que se presentaba como sefardí y sostiene que fueron pocos los judíos que se fueron de España y que dos generaciones después todos eran cristianos. Y quien escribe desde la frontera portuguesa describe el parecido de entonación con el ladino.
Lo que cambia respecto a antes
Se da por superada la discusión sobre la ortografía —la ese, la equis, la uve, la cedilla— y el terreno se desplaza a la lectura del Quijote y a si el español de Cervantes es el de hoy. Entra en escena una comparación nueva: el parecido del ladino con el castellano de la frontera portuguesa. También se cuela la pregunta de si España existía en época de Cervantes, que deriva en cruce de reproches.
Lo que se mantiene es la estructura del desencuentro: quien afirma que todo se entiende y quien afirma que no. La previsión de que el tono seguiría degradándose se cumple: las descalificaciones por el apodo del interlocutor y las acusaciones de no ser español sustituyen a los argumentos. Lo que no aparece en ningún mensaje es una prueba sobre la autenticidad de lo que se escucha ni una fuente que sitúe el ladino en un siglo concreto.