Twitch cierra el canal de Simón y Silvia se va a León
El canal de Twitch de Simón deja de verse. Primero el baneo, luego una semana, según lo que él mismo cuenta ya desde Kick, adonde ha saltado a emitir con un ordenador viejo y a un fotograma por segundo. Coincide con lo gordo del tramo:
Silvia se va a León y buena parte del chat lo lee como una huida en toda regla. En medio, un donante que paga
200 euros por un reto que no se celebra y no recupera el dinero, y el curso vitalicio rebajado de 400 a
1 euro en una sola tarde de brote.
Qué se ha sabido
El lote de enlaces es la parte dura. Aparecen tres piezas de
reasonwhy.es sobre la baja de la agencia inmobiliaria, dos entradas de
rankia firmadas por Simón Pérez como economista, una búsqueda en
empresia.es donde quien mira dice que «ha montado un montón de pequeñas empresas» y que casi todas duran menos de tres años, con una de 2022 llamada Hispacanna y el asunto de Macedonia que sigue ahí. También entra una reseña de
Trustpilot fechada el 1 de marzo de 2025 que describe el casino como una estafa y se queja de que las retiradas no llegan. Y un enlace al grupo de
Telegram filtrado, que ya suma más de 700 suscriptores.
Los números del mes los va soltando el propio canal.
220 euros de factura de luz enseñados en pantalla. Cobro del casino el día 6. Un desglose que recopila un forero: limpiadora, Monster a diario, kebab para dos cada noche, tabaco, macedonios y
150 euros mensuales de pastillas. La demostración de que la casa gana la hacen varios con la versión demo del juego:
3.000 dólares virtuales de partida y se terminan perdiendo. La cuenta se muda a Kick y arrastra el baneo de una semana.
Dónde está la bronca
El hilo se parte por la naturaleza de los que llenan el chat. Una postura sostiene que son «gente que se siente estafada por cosas que les han hecho», desde lo de Macedonia hasta las donaciones que no vuelven o los baneos tras pagar. La otra contesta que ahí hay, sobre todo, ganas de trolear y que Silvia se enciende y el troleo sube. Nadie rectifica.
La segunda pelea va por roles. Un participante defiende que él es «un vicioso pero es listo» y que entiende el papel que hace, mientras sitúa a Silvia «confundiendo orgullo con dignidad». Frente a eso, otro recuerda de dónde viene ella: llegó a esto desde una agencia inmobiliaria con
menos de tres meses en la empresa, y quien firma la reseña del medio añade que no había cerrado una sola operación. La respuesta del primero es que el vídeo les costó el puesto a los dos.
Donde hay acuerdo es en el ciclo: el día del cobro vuelven las caras largas, a mediados de mes se rompe la pareja y a final de mes toca pedir en la calle. «Matemáticas puras», lo llama alguien.
Qué cambia respecto a antes
Lo que se da por superado: ya no se discute si el reto se hizo o no, se da por sentado. El canal ya no vive en Twitch, el curso se desploma solo, y Silvia aparece en León, no en la habitación de al lado. Entra un asunto nuevo: el creador de contenido
Antonio MasMas, que según cuenta un forero no conocía el caso, acaba en videollamada con Simón tras insistirle varios usuarios, y el chat lo lee como una vía de difusión. También entra un usuario que pregunta cómo funciona el Aviator porque no lo entiende. Le responden con la explicación de siempre: el avión sube, tú apuestas una altura, y el juego está hecho para que la casa gane a la larga.
La certeza del día 6
Hay una columna vertebral de fechas que atraviesa el tramo. La publicación de un libro en 2014, con el título que le atribuyen sobre el fin de la crisis y que no acertó. El vídeo viral. El pago del casino el día 6. La vuelta de Silvia cuando huele la pasta. Alguien resume el arco: «Yo tengo la teoría de que la gente no cambia», y lo ejemplifica con el chaval que aparece en un vídeo antiguo hablando de monedas y de gastárselas en chuches. Entre 150 y 1.500 euros ganados al juego en una noche, todos terminan fundidos antes del amanecer. El chat lo llama «la muerte del canal».