Israel halla túneles en Cisjordania y crece el temor a una ofensiva
El hallazgo de dos túneles con armamento y munición en Cisjordania, atribuido al ejército israelí, ha reabierto una pregunta incómoda: si
Gaza queda arrasada, ¿hacia dónde mira ahora la maquinaria militar? El planteamiento que abre la conversación es sombrío y directo: con la Franja en fase final de destrucción, mover tropas unas decenas de kilómetros al este sería cuestión de logística, no de voluntad. La tesis sostiene que la población palestina de Cisjordania —descrita como el obstáculo entre el proyecto colonial y su culminación— podría ser empujada hacia Jordania. No hay confirmación oficial de ese plan. Tampoco hace falta para que el miedo circule.
Qué se ha encontrado y por qué importa
La noticia que dispara todo es concreta: dos túneles con armamento y munición en Cisjordania. El material no especifica autoría de la construcción ni fecha del hallazgo, pero sí el marco: una Cisjordania donde, según el relato que abre el asunto, las incursiones nocturnas, las detenciones y los asaltos a viviendas son rutina documentada.
La pregunta que sobrevuela es si esos túneles funcionan como prueba operativa o como excusa política. La diferencia entre ambas cosas es enorme y nadie la ha resuelto.
Hay quien recuerda que la ocupación no empezó el 7 de octubre. El argumento que se despliega menciona
décadas de checkpoints, confiscación de tierras, derribo de viviendas, detenciones y un asedio de 16 años sobre Gaza. Bajo esa lógica, el hallazgo de túneles no sería un punto de inflexión, sino un capítulo más de una secuencia larga. La discusión, en ese punto, deja de ser sobre túneles y pasa a ser sobre quién tiene derecho a narrar la historia completa.
El 7 de octubre como frontera moral
La línea divisoria del asunto es el ataque del 7 de octubre. Una corriente sostiene que aquello fue una declaración de guerra de facto del gobierno de Gaza y que la invasión posterior está justificada por la erradicación de Hamás y su ideología. Bajo ese marco, las muertes civiles son lamentables pero atribuibles a quien combate entre la población. La cifra que se maneja en el intercambio es de
16.000 personas fallecidas, la inmensa mayoría sin vínculo con los atentados de ese día.
La réplica invierte el razonamiento: si por lo del 7 de octubre se acepta liquidar a 16.000 personas, la misma lógica aplicada a décadas de ocupación llevaría a sepultar a muchísimas más. Es el tipo de argumento que no busca convencer, sino mostrar la asimetría del rasero.
Y ahí se queda la conversación, dando vueltas.
Los vecinos árabes y el silencio que lo cambia todo
Uno de los análisis más repetidos apunta a la pasividad de buena parte de la comunidad internacional y al apoyo entusiasta de otra parte. El mundo musulmán, se argumenta,
no ha dejado de ladrar pero desde lejos. La división interna del bloque árabe se lee como buena noticia para un Occidente en decadencia y como carta blanca para quien opera sobre el terreno.
En paralelo circula una tesis geopolítica más amplia: el frente de Ucrania se habría enfriado justo cuando se abre otro. Menos aviones, menos tanques, menos munición, camioneros polacos bloqueando y avance ruso. La lectura es de intercambio de peones:
un peón por otro. Irán sin respaldo ruso no mueve ficha en Palestina; Europa sin órdenes no mueve ficha en Ucrania. Nadie ha demostrado la coordinación, pero el calendario encaja demasiado bien.
Qué pasaría con Jordania y el sur del Líbano
La hipótesis que cierra el círculo es la deportación masiva hacia Jordania y, después, el turno del sur del Líbano. El material recuerda que ya se han desplazado
casi 2 millones de personas en tiempo récord y que las tropas estarían fogueadas, motivadas y entrenadas. La pregunta económica no es menor: ¿hay dinero para tanto? Nadie la responde con cifras.
El cierre del asunto es un mal presentimiento que ojalá no se cumpla. Con estos mimbres, la ofensiva sobre Cisjordania no está confirmada, pero tampoco descartada. Y esa ambigüedad, en una región donde los planes se ejecutan antes de anunciarse, es exactamente el problema.