El hilo pasa de la jueza a los 29 sanitarios de Moncloa
El tramo arranca con un enlace de Vozpópuli pegado sin más comentario que una frase: que se han metido con la persona equivocada. A partir de ahí, treinta mensajes en un solo día, el 16 de septiembre. El hilo no discute el escrito de la jueza —eso ya está contado— sino cómo llamar a lo que, según los foreros, hay detrás. Y a mitad de la conversación entra una noticia que no tiene nada que ver: el gasto en personal sanitario de Presidencia.
Qué se ha sabido
Tres cosas nuevas, las tres pegadas por los propios participantes.
La primera es el enlace de Vozpópuli que abre la tanda, sobre la jueza y su petición de ser acusación. El que lo trae no lo desarrolla: solo lo suelta y añade que se han metido con la persona equivocada.
La segunda es un titular de El Confidencial sobre Presidencia del Gobierno. Moncloa quiere aumentar el personal sanitario que cuida la salud del presidente y pide
más de 29 efectivos. Entra por el lado del gasto, se pega, y nadie lo discute.
La tercera es un enlace que recoge una denuncia de Foro Madrid: según ese texto, Sánchez convierte España en el «santuario europeo» del «narcosocialismo». Va sin comentario encima de la mesa, como munición.
En el mismo tramo se pegan
dos vídeos de YouTube. Este es uno:
Y varios enlaces a (www.burbuja.info), repetidos sin texto. El hilo los usa como archivo: se trae el material y se sigue discutiendo lo mismo. Ninguno se comenta con detalle. Se pegan y se vuelve a la etiqueta.
Dónde está la bronca
Bronca con el exterior, poca con el interior. En este tramo nadie defiende la versión oficial. La pelea es otra: qué palabra usar y qué se hace con ella.
Una parte del hilo se queda en la etiqueta. «Narcoestado», «narcodictadura», «NARCORRÉGIMEN», «república bananera», «mafia». Se prueban todas en pocos mensajes, como si buscaran la que suena más fuerte. Lo dice uno:
"el gobierno es una organización criminal. Una mafia". Y otro lo cierra en cuatro palabras: «mafia haciendo cosas de mafia».
Otra parte quiere pasar de la palabra al acto, y aquí sí hay fricción. Uno sostiene que la única solución realista es declararlos inconstitucionales. Otro dice que espera que la oposición los ilegalice y añade que
seguro que lo harán. Un tercero plantea que hay que acabar con ellos como sea. Es el punto donde el hilo se parte: si esto se resuelve en un tribunal, en el BOE o en la calle. No se ponen de acuerdo y a los pocos mensajes lo dejan por imposible.
La queja que sí se repite es la soledad de la jueza. Un mensaje largo sostiene que el asunto está tan podrido que ella no es consciente de lo sola que está, y remata:
"Y es tan ingenua que todavía tiene confianza....al menos en el sistema y algunos de sus compañeros. Error.". Otro lo resume antes y sin nombres propios: las críticas a jueces por parte de este Gobierno son, a su juicio, amenazas, y hay que empezar a llamarlas por su nombre.
Y el reproche a los que no están. Un mensaje pregunta dónde están las feministas. Otro, por los que no comparecen. Un tercero se conforma con que el asunto llegue al N°1. En este tramo el adversario no es solo el Gobierno: es también el que mira para otro lado.
Queda una nota de ironía que rebaja el tono un momento. Un forero comenta que lo bueno del caso es que la trama tenía
"contactos" con el
narcotráfico mexicano, y que a él, si le piden buscar a alguien así, no sabría por dónde empezar.
Qué cambia respecto a antes
Cambia el eje. Hasta ahora el hilo hablaba de la jueza y del escrito. Ahora el asunto de la jueza es una pieza más de un relato mayor, y ese relato es el del dinero. Entra el gasto en personal sanitario de Presidencia, entra el blanqueo que se atribuye a un clan, entra el «narcosocialismo» como marco general.
Cambia también la mirada sobre la jueza. Ya no se la trata como instructora incómoda, sino como alguien que, según varios mensajes, está sola y no lo sabe. El hilo ha pasado de la acusación al pronóstico.
Y algo no cambia: la sospecha no se discute, se da por hecha. En treinta mensajes nadie pide una prueba. Cuando alguien trae un enlace, no se analiza: se confirma. El hilo funciona como caja de resonancia, no como contraste.
El marcador de etiquetas
Recuento rápido de las treinta intervenciones: «narcoestado» y sus variantes aparecen en varias; «mafia», en dos; «narcodictadura», «narcosocialismo» y «narcorrégiomen», una vez cada uno. La palabra que más se repite no es un nombre propio: es un prefijo. Al caso del hermano se le ha añadido ya un sustantivo delante, y con eso el hilo deja de discutir los hechos y se pone a discutir el titular que le van a poner.
Ahí se queda, en la etiqueta. El tramo termina sin que nadie vuelva a comentar el enlace del principio.