El español invade la informática: 'maiesquiel' o 'u ese be'
Un informático se descojona cuando escucha «my SQL» pronunciado tal cual se escribe. El otro día, en una urbanización, alguien soltó «my SQL» y el técnico respondió entre risas: «¿myesequé? Aaah, mai esquiiiilll». La anécdota, contada en un foro, ha destapado un debate recurrente: ¿hablan así en las empresas de
informática en serio o es una pose de wannabes? Las respuestas oscilan entre la burla y la defensa de la castellanización. Lo que parecía una simple anécdota de sobremesa se ha convertido en un termómetro de cómo el sector tecnológico español gestiona su relación con el inglés.
¿Se pronuncia 'u ese be' o 'yu is bi'?
La primera respuesta que surge es la del sentido común: **USB se pronuncia en español** porque son siglas. Así lo sostiene una corriente mayoritaria. Otra cosa es lo que se escucha en los pasillos de las consultoras, donde algunos sueltan «yu is bi» con total naturalidad. La mayoría de los técnicos consultados en el debate asegura que **castellanizan todo** y les da igual cómo se diga en inglés. «Los técnicos de verdad que no tenemos nada que demostrar no corregimos a nadie», resume un participante. La corrección fonética, sostienen, es el último refugio del que no tiene nada más que aportar.
El fenómeno no es nuevo. Un veterano recuerda que **en su generación se decía «Jon Vaine»** en lugar de «yon güein», y otro añade que a los tractores se les llamaba «jondere». La castellanización de términos extranjeros es una tradición tan española como la siesta. Lo que ha cambiado es el contexto: antes se castellanizaba por desconocimiento; ahora, en ciertos entornos, se anglicaniza por postureo.
La jerga de consultora que nadie entiende
Donde el debate se vuelve más ácido es en la descripción del **lenguaje corporativo**. «Hazme challenge sobre esta feature», «tengo una call», «¿has submitido el informe?». Expresiones que, según varios participantes, se escuchan sobre todo en consultoras y departamentos de recursos humanos. Un participante lo define sin paños calientes: «El nivel de sucnormalidac en los trabajos es top». La crítica no va contra el uso del inglés en sí, sino contra el **teatrito de aparentar** que lo rodea. «Vale mucho más aparentar que trabajar», sentencia otro.
Hay quien distingue entre el técnico que trabajó fuera y se le pegó el acento y el que adopta la fonética inglesa para fingir expertise. El primero es respetado; el segundo, objeto de mofa. La línea divisoria no es el conocimiento del idioma, sino la intención. Y en ese juicio, la consultora sale mal parada: varios mensajes la señalan como el ecosistema donde más prolifera esta jerga.
Del 'maiesquiel' al 'jondére': un diccionario involuntario
El hilo ha producido un **diccionario involuntario** de pronunciaciones castellanizadas. «Maiesquiel» para MySQL, «ese cu ele» para SQL, «paiton» para Python, «fulstac» para full-stack. Algunos defienden que **MySQL siempre se ha pronunciado así** y que corregir al que dice «maiesquiel» es de pedantes. «Manolotete, si no sabes torear para qué te metes», resume un participante. La discusión deriva hacia el clásico «Bayer» pronunciado a la española o «IKEA» dicho a la inglesa, ejemplos de que **los anglosajones hacen lo mismo** con las palabras extranjeras.
La anécdota más repetida es la del **«jondére»** para John Deere, que desata carcajadas. También se menciona el «guaifai» por WiFi, el «jetalibro» por Getalibro y el «pincho en el bujero» como alternativa castiza al pendrive. La creatividad popular no tiene límites cuando se trata de adaptar lo ajeno.
¿Es una cuestión de clase o de inseguridad?
El trasfondo del debate es **sociológico**. ¿Por qué en algunos entornos se corrige la fonética y en otros no? Una hipótesis que circula es que la corrección fonética funciona como marcador de estatus: quien la practica intenta distinguirse del técnico de provincias. Otra lectura, más benévola, apunta a que simplemente hay gente que trabajó en el extranjero y se le quedó el acento. La mayoría de los mensajes, sin embargo, se inclina por la primera interpretación. «Cuando llega uno y se pone a hablar así ya sabes que tiene graves carencias de conocimientos que intenta ocultar», afirma un participante.
La ironía final la aporta quien recuerda que **los propios ingleses destrozan el latín** y el griego: «Pláini» por Plinio, «Sisa» por Caesar. Si ellos lo hacen, ¿por qué no íbamos a hacerlo nosotros? La conclusión, si es que hay alguna, es que **el idioma es un campo de batalla** donde se dirimen más cosas que la mera pronunciación.
Lo más revelador del asunto es que **nadie corrige a nadie** en las empresas de tecnología de verdad. Los que lo hacen, según el consenso, son los que tienen algo que demostrar. Y mientras tanto, en algún lugar, alguien sigue diciendo «maiesquiel» sin que se le mueva un músculo de la cara.