La hija de Mohamed VI: fenotipo y memoria histórica
Basta una fotografía para que medio internet se convierta en antropólogo. La imagen de la hija de Mohamed VI circula con fuerza desde hace días: melena oscura, rasgos que unos sitúan en el sur de España y otros en el Magreb. La polémica, sin embargo, no se quedó en el parecido físico: derivó en una clase acelerada de historia genética, trata de esclavos y expulsiones.
A simple vista, la comparación con las mujeres extremeñas fue la primera reacción. Hay quien la ve «calcadita» a muchas extremeñas de Madrid; quien la acerca a un fenotipo atlanto-mediterráneo presente en Galicia; quien la compara con Shakira o con Ursula Corberó. Lo que parece un juego ocioso tiene un fondo: la península ibérica y el norte de África comparten siglos de mezcla.
La madre: Lalla Salma y el hilo de Fez
El foco se movió pronto hacia la madre, Lalla Salma. Una corriente sostiene que la esposa del rey es de origen bereber, lo que explicaría los rasgos de la hija. Otra, más audaz, asegura que en Fez existe la categoría de «bildiyyin» para judíos conversos al islam, y que la madre pertenecería a ese grupo. No hay confirmación oficial. Lo que sí se señala como hecho es que en la familia real marroquí ninguna mujer lleva velo, algo que se extiende al 99% de las clases medias-altas del país.
De Cervantes a la trata en Argel
El parecido de la joven acabó abriendo un melón más oscuro: la esclavitud en el Mediterráneo. Se recordó que Cervantes pasó cinco años cautivo en Argel, y que los piratas berberiscos capturaron a millones de cristianos para usarlos como esclavos o concubinas. Hay quien calcula que la población de al-Ándalus era un tercio norteafricana, un octavo semita y una cuarta parte italiana, antes de la expulsión de 1610. Otra cifra que circula: más de dos millones de personas arrebatadas de España. Son números de difícil verificación, pero explican por qué el fenotipo «extremeño» y el «magrebí» se parecen tanto. De propina, otra pieza de archivo: Hassan II heredó un harén que su hijo se apresuró a cerrar; las mujeres mayores cobraron una pensión y las jóvenes volvieron con sus familias.
El dato que descoloca
Lo sorprendente no es que una princesa pueda pasar por extremeña. Lo sorprendente es que, con cinco siglos de expulsiones y dos millones de cautivos estimados por algunos historiadores, la primera reacción sea intentar encajarla en una casilla. La foto es la de una adolescente de la realeza alauí. La historia que hay detrás, en cambio, es un mapa de mestizaje que no se puede meter en un solo fenotipo.