Franco y la «tercera vía»: ni capitalismo ni estatificación
¿Existe una vía intermedia entre el capitalismo liberal y la estatificación socialista? El 1 de octubre de 1961, en Burgos, Francisco Franco pronunció una frase que hoy reaparece en los foros de economía: «Ni el capitalismo liberal es solución para eficacia y resolución de los problemas modernos de los pueblos, ni la estatificación socialista de las producciones, que niega el principio de la libre iniciativa y anula el progreso». El dictador proponía un Estado que estimula la iniciativa privada pero se reserva la propulsión de lo que beneficie al bien común. Sesenta y cuatro años después, la cita sigue generando un debate que mezcla historia económica, geopolítica y nostalgia.
Qué decía exactamente el discurso de 1961
El fragmento completo del mensaje inicial es más matizado de lo que suele citarse. Franco hablaba de un Estado que «estimula la libre iniciativa y defiende la libertad y la dignidad de la persona humana», pero que «se siente también propulsor y creador de todo aquello que, por beneficiar al bien común, deba realizarse». No era una novedad doctrinal: el régimen ya había ensayado esa mezcla desde los años cuarenta, con el INI como brazo industrial y un sector privado que operaba en los márgenes que el Estado le dejaba.
La discusión derivó pronto hacia la comparación con modelos asiáticos. Varios mensajes señalan que **Singapur, Corea del Sur y China** habrían aplicado fórmulas similares: incentivar el sector primario, desarrollar el secundario y mantener el control estatal de los sectores estratégicos. Hay quien sostiene que esas economías se torcieron al abrirse al exterior, y quien responde que precisamente esa apertura las hizo ricas. El paralelismo con China es el más repetido: un partido único que abraza el mercado sin soltar el poder.
El INI, Barreiros y el mito de la autarquía industrial
Uno de los hilos secundarios más interesantes es el de **Barreiros**. Un participante recuerda que los camiones de la marca acabaron siendo Renault tras un acuerdo con Chrysler que, según su versión, estaba diseñado para vaciar de contenido la empresa española. Otro responde que Chrysler no habría perdido dinero «tan alegremente» y que el plan fue premeditado. La discusión sobre si la industria española fue vendida o simplemente no pudo competir es un clásico que reaparece cada vez que se habla del desarrollismo.
El cálculo completo de lo que supuso la entrada de capital extranjero en el sector automovilístico español, con cifras de producción y empleo, da para un artículo entero. Aquí solo apuntamos que la relación entre el INI, las multinacionales y la balanza comercial de los sesenta sigue siendo terreno minado.
Deuda externa, reconocimiento de Israel y el legado económico
Entre los datos que se repiten con más insistencia está el de la **deuda externa**. Un mensaje afirma que Franco murió dejando a España con la menor deuda externa de Europa, solo por detrás de Luxemburgo. Es una cifra que conviene manejar con pinzas: la comparación entre economías de tamaño y estructura tan distintos es engañosa, pero el dato circula y se usa como argumento de autoridad.
Otro punto recurrente es el no reconocimiento del Estado de Israel por parte del régimen, que se presenta como muestra de independencia frente a Washington. La relación con Estados Unidos, sin embargo, fue mucho más pragmática: los acuerdos de 1953 trajeron bases militares y dólares a cambio de alineamiento en la Guerra Fría. Quienes defienden la autonomía del régimen citan el no a Israel; quienes la cuestionan citan las bases.
La tercera vía como etiqueta política hoy
El concepto de «tercera posición» ha resucitado en círculos que se definen como nacionalistas y anticapitalistas a la vez. La fórmula de Franco —Estado fuerte, iniciativa privada tutelada, bien común por encima del interés individual— encaja con el discurso de quienes hoy critican tanto al liberalismo como al socialismo. Varios mensajes la resumen como «quedarse con lo mejor de ambos mundos».
El problema, apuntan otros, es que esa virtud dependía del propio Franco. «Solo la puntita también es violación», resume un mensaje: las mismas normas en manos de otro gobierno llevan a la expropiación y al clientelismo. Es el argumento clásico contra los sistemas personalistas: funcionan mientras el hombre fuerte está vivo.
Lo que el debate deja fuera
La conversación apenas toca los costes humanos del régimen, la represión política o el exilio. Se centra en la política económica y en la comparación con modelos actuales. Es una discusión de economía, no de historia política, y como tal debe leerse.
La cita de Burgos sigue siendo útil para entender por qué el
franquismo se presentaba como superación de los dos bloques. Que esa presentación fuera cierta o propaganda es otra discusión. Y en eso, cada cual elige su bando.
Datos clave
- El discurso es del 1 de octubre de 1961, en Burgos.
- Franco murió en 1975 dejando, según los mensajes, la menor deuda externa de Europa junto a Luxemburgo.
- El régimen no reconoció al Estado de Israel.
- Los acuerdos con Estados Unidos de 1953 trajeron bases militares y dólares, según los mensajes.
- Barreiros acabó integrada en Renault tras su relación con Chrysler, según un participante.