El PP gana un escaño en Madrid y reabre la investidura
Un solo diputado. El PP gana un escaño en Madrid y el reparto del Congreso queda, según el recuento que se repite en el hilo, en
172 escaños para el bloque de la derecha y 171 para la izquierda. Con esa aritmética, Pedro Sánchez solo puede ser investido presidente con el sí de Junts, nunca con su abstención. La investidura vuelve a depender de un puñado de votos.
La paradoja del 172 contra 171 es que consagra un empate que ninguno de los dos bloques puede romper por su cuenta. Un escaño ganado en Madrid no cambia el país, pero cambia quién manda. Y obliga a reabrir una pregunta que muchos daban por resuelta: quién paga la factura y con qué moneda.
¿Por qué un solo escaño cambia toda la investidura?
Porque el margen se estrecha hasta hacer imposible cualquier mayoría sin socios. La lectura más repetida es que a Alberto Núñez Feijóo le bastaría ahora con una abstención de Carles Puigdemont, mientras que Sánchez tendría que arrancar un sí en toda regla. Abstenerse no es votar a favor, y la diferencia de precio entre ambas cosas es, exactamente, el objeto de la negociación.
A partir de ahí el relato se parte por los dos lados. Hay quien da por hecho que el PP volverá a estrellarse en el Congreso y que el PSOE irá después a intentarlo con más calma.
¿Son Junts y el PNV partidos de derechas?
Es la pregunta que descoloca a quien ordene el tablero con el eje clásico. El PNV se fundó en
1895, con Sabino y Luis Arana al frente, y su lema —
Jaungoicoa eta foruac, «Dios y fueros»— se resume en el hilo como «Dios y ley vieja», en alusión a los fueros vascos. Un partido de inspiración democristiana que no encaja del todo en ninguna de las dos casillas.
Con Junts el argumento es otro: no se vende. Y se apoya en un precedente que, según se sostiene en el hilo, el Sinn Féin lleva un siglo exhibiendo:
cien años presentándose a las elecciones de Westminster sin que ninguno de sus diputados tome posesión, sin sueldo de la Corona y sin pisar Londres. Ni siquiera cuando el brexit convirtió sus votos en un fósforo encendido.
El contraste con ERC lo subraya un participante: ERC obtuvo los indultos y poco más, ni amnistía ni consulta, y ha perdido la mitad de sus votantes. Si Junts hiciera lo mismo,
viene a decirse, se quedaría en cuadro.
¿Habrá repetición electoral y cuándo se celebraría?
Si la investidura fracasa, se habla de repetir elecciones en plena Navidad. En el hilo se barajan el 17, el 24 y el 31 de diciembre. Nada confirmado: solo el cálculo de qué jornada duele menos.
El coste político de hacer votar en fiestas no es pequeño. Quien provoque la repetición tendrá que explicar por qué los españoles cambian la mesa familiar por la mesa electoral, y ese reproche, según un mensaje del hilo, puede acabar con más de una carrera.
Qué pasaría con Vox en unas terceras elecciones
Ahí se abre una grieta. Una parte del análisis sostiene que Vox implosiona si hay repetición de elecciones. La otra responde con un umbral concreto: mientras no cambie lo esencial de su discurso, la formación no bajaría de
3 millones de votos, según un mensaje del hilo. Las dos cosas no pueden ser verdad a la vez.
La clave, según esta segunda lectura, está en dónde se presenta cada candidato y en cómo se reparte el voto útil.