El carro de ALDI sale más barato en Alemania que en España
La cesta de la compra de ALDI es más barata en
Alemania que en España. No todo, ni en todos los productos, pero sí en un tramo lo bastante amplio como para que la comparación escueza. El punto de partida es un listado de precios de ALDI Nord que recorre pan y bollería, yogures, queso, pasta y arroz, pizzas congeladas, carne de ave, pescado y conservas. La conclusión que salta a la vista:
precios de aquí con sueldos de allí. El detalle incómodo es que el salario mínimo alemán ronda el doble del español y la comida no compensa esa distancia.
Tres pizzas por tres euros: la comparación que descoloca
El ejemplo que se repite es el de las pizzas congeladas: en ALDI Alemania salen a
un euro la unidad, tres por tres euros. En España, ese mismo tipo de producto no baja de 1,80 € la más barata. Hay más. La leche de marca blanca Milbona cuesta en Lidl Alemania entre
15 y 20 céntimos menos que la misma leche, misma marca y misma cadena, en España. Y un queso loncheado semicurado llega a estar casi
5 €/kg más caro en Mercadona que en el ALDI alemán.
Después está el aceite de oliva. España es primer productor mundial y aun así el litro no baja de 10 a 14 euros en el lineal nacional, mientras en Alemania se encuentra más barato. La paradoja tiene una lectura sencilla y bastante amarga: se produce lo que luego se compra más caro fuera.
¿Cuánto gana un trabajador alemán frente a uno español?
Aquí la comparación se vuelve jugosa. El salario mínimo alemán está fijado en
1.985 € brutos al mes para 40 horas semanales, con subidas en enero y junio que llevan la cifra hasta los 2.299,96 € brutos, unos 2.150 € netos más 150 € de ayuda al seguro médico. En España el SMI se queda en
1.100 € pelados por las mismas 40 horas.
- Salario mínimo alemán: 1.985 € brutos mensuales, hasta 2.299,96 € tras las subidas semestrales
- Salario mínimo español: 1.100 € al mes por 40 horas
- Salario mínimo irlandés: 1.700 € al mes
La distancia se agranda al mirar la media. El salario medio alemán alcanzó los
60.867 € anuales en 2023, un 5,55% más que el ejercicio anterior: 3.200 € de subida y unos 5.072 € al mes en doce pagas. En España el sueldo bruto medio se quedó en torno a 1.900 € en 2021, con un
salario modal de 18.000 € anuales, que es lo que cobra la mayoría. Hay quien rebaja el entusiasmo de la comparación: en Alemania también hay sueldos bajos, y medir el puesto de reponedor revela poco porque en ambos países manda el convenio. El matiz es razonable, pero no anula la brecha de precios.
El IVA y los impuestos: la factura que se cuela en el ticket
Una parte de la diferencia se juega, según los foreros, en el IVA y en el resto de figuras fiscales que acaban repercutidas en el precio final. En España la alimentación soporta, siempre según esa lectura, tipos de entre el
5% y el 21%, y a eso se suman cargas a las empresas, tasas verdes y costes regulatorios que el comprador paga sin verlos desglosados. La tesis que se repite es incómoda: el Estado recaudaría más cuanto más caro es el alimento, no cuanto más se consume.
En Alemania existen las mismas figuras, pero según quienes participan en el hilo el sector funciona con mucha más competencia interna y menos presión alcista sobre el margen. De ahí que, en los productos idénticos comparados, el mismo artículo con la misma marca salga más barato al norte de los Pirineos.
Marca blanca, 'discounters' y el mapa real del súper alemán
Conviene no simplificar.
ALDI y Lidl son 'discounters' en Alemania: poca variedad, marca blanca y precio agresivo. El cliente con más poder adquisitivo compra en Edeka o REWE, más caros y con ambiente distinto. Con esa jerarquía en la mano, el argumento de que en España Mercadona y Carrefour ya son todo marca blanca se queda corto: la enseña blanca española, con estructura parecida, sigue saliendo más cara que la alemana en productos idénticos.
Aparece además un factor de calidad difícil de cuantificar. Se sostiene que buena parte de lo mejor que se produce en España se destina a exportación y que lo que queda en el lineal ha perdido propiedades en arroz, pasta, fruta o carne. Es una impresión extendida, no un dato verificado.
El profesional cualificado cobra como un cajero
El punto que más incomoda no es el precio del yogur. Según varios foreros, un sueldo de
60.000 € anuales está en el percentil 95 en España: lo cobran cuatro gatos. Un ingeniero en provincias rara vez supera los 30.000 €, y hay titulados —abogados, economistas, biólogos— con salario de convenio de 21.000 € y experiencia a la espalda. Mientras, el empleo no cualificado tira del SMI y de jornadas de 50 horas para llevarse 800 o 900 € al mes.
En Alemania la horquilla alta se despega mucho más de la baja. Eso, y no solo el precio de la pizza, es lo que sostiene la diferencia real de poder adquisitivo.
Irlanda y Países Bajos, las otras referencias
La comparación no acaba en Alemania. Con un SMI de
1.700 € al mes en Irlanda, se afirma que los precios de supermercado son más bajos que los españoles. Y en los Países Bajos se aporta el precio de la pasta y el arroz de ALDI como tercera referencia, sin datos que confirmen que el patrón se repita allí.
Si el diferencial de precios y salarios se mantiene, la presión sobre el empleo cualificado español solo puede crecer. Aunque nadie debería apostar a que la brecha se cierre por sí sola: sin más competencia en el lineal y con la fiscalidad donde está, lo probable es que la cesta siga igual de cara y el sueldo igual de corto. Al menos hasta que alguien explique por qué el mismo producto cuesta menos a 2.000 kilómetros.