Pioz: la matanza premeditada que la tele llamó arrebato
¿Qué lleva a un joven de 20 años y complexión atlética a asesinar a cuatro miembros de su propia familia? El caso de Pioz, en Guadalajara, se convirtió en uno de los sucesos más estremecedores de la crónica negra española. La versión más difundida en su día, la del arrebato pasional, se cae si se atiende a las conversaciones que el asesino mantuvo por WhatsApp: una ejecución planificada, con burlas hacia sus víctimas mientras las atacaba.
La versión que se editó en televisión
El programa Espejo Público explicó en directo que el brasileño había llevado pizzas a la casa, había mantenido relaciones con la mujer y, tras discutir porque ella no quería abandonar a su marido, la mató junto a sus hijos. El fragmento donde se insinuaba esa relación desapareció de la plataforma días después. Para otros, la historia de la relación era cuestionable; lo único sólido era la premeditación.
Un perfil de frío cálculo
La descripción que se repite entre quienes siguieron el caso es la de un hombre joven y fuerte que lo tenía todo, y que sin embargo optó por la violencia más extrema. Las conversaciones de WhatsApp enviadas en tiempo real, con comentarios sobre la resistencia de los niños, lo retratan como alguien que disfrutaba del sufrimiento ajeno. No era un loco: era un psicópata. La justicia lo condenó, pero la pregunta sigue ahí: ¿qué falla en alguien así?
El chico guapo de 1,90 se convirtió en el monstruo que algunos aún intentan explicar con etiquetas compasivas. No fue una pasión desbocada: fue una frialdad que hiela.