Decenas de alumnos de colegios en castellano suspenden euskera en Selectividad
Una oleada de ceros en la prueba de euskera de la Selectividad vasca ha golpeado a estudiantes procedentes de institutos de modelo lingüístico en castellano. Según la prensa local, decenas de jóvenes obtuvieron la puntuación más baja, lo que les impide acceder a la universidad en igualdad de condiciones. El incidente ha reabierto la polémica sobre la política lingüística en el País Vasco, donde conviven tres modelos educativos: A (castellano como lengua vehicular), B (bilingüe) y D (euskera como lengua principal).
¿Discriminación o mera coincidencia?
Mientras algunos analistas sostienen que los exámenes están diseñados para favorecer a quienes cursan en modelo D, otros señalan que también se han dado casos de suspensos entre alumnos de ikastolas, lo que indicaría un problema de nivel general. Argumentan que el nivel exigido en la prueba es similar para todos, pero la preparación previa marca diferencias. La polémica se aviva al recordar que en los años ochenta, los estudiantes del instituto Santo Tomás de San Sebastián —entonces el único en euskera— solían obtener la máxima nota en la prueba de vascuence, lo que para algunos sugiere un trato preferente histórico.
El contexto político y social
El debate excede lo pedagógico y se tiñe de tensión identitaria. Un sector de la población ve en estas políticas un intento de imponer el euskera por la vía de los hechos, mientras que para otros es simplemente la defensa de una lengua minorizada. La situación pone sobre la mesa preguntas incómodas sobre la igualdad de oportunidades en un sistema educativo fragmentado. Con Euskadi enfrentando problemas de despoblación y descontento económico, el ruido político no ayuda a un clima ya tenso.
¿Es el examen de euskera el último escollo para la igualdad educativa, o un síntoma de un sistema que no logra integrar a todos los modelos?
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