El récord de Bolt en 100 metros ya es cosa de robots
La marca de Usain Bolt en los 100 metros ha caído. Pero no la ha arrebatado un atleta de otro planeta: la ha pulverizado un robot chino. La noticia, que corre como la pólvora, divide entre quienes aplauden el hito tecnológico y quienes sospechan que todo es un truco publicitario.
El escepticismo se apoya en un argumento demoledor: una máquina “se puede hacer todo lo lenta o rápida que sea necesario para sorprender a los idiotas”. Es decir, la marca no tiene ningún valor competitivo si se ha programado el resultado. Los paralelismos con el dopaje no tardan en aparecer, con la comparación inevitable con el ciclismo y la idea de que ni los humanos más “cargados” pudieron acercarse a lo que ahora hace una carcasa con chips.
La imagen de robots transportados en camillas mientras se ignora a los moribundos en la calle da un giro social al asunto. Y la referencia a Mazinger Z lleva la ironía al terreno de la cultura pop. La mezcla es explosiva: admiración, burla y una crítica soterrada a nuestras prioridades.
Lo que viene es previsible: más récords robóticos, más ruido publicitario y una pregunta incómoda. ¿De verdad queremos medir a los humanos contra máquinas que deciden por nosotros el resultado? La buena noticia es que, al menos, ya no habrá que discutir si el récord de Bolt era limpio: ahora toca preguntarse si el robot lo hizo a propósito.