Un jubilado de 70 años reserva en 5 minutos y sin colas
El hilo estrena enlace y estrena jubilado que se planta. Alguien pega una noticia de preferente.com sobre el arranque de las ventas y la conversación cambia de eje: ya no se discute solo si el IMSERSO debería existir, se discute si funciona. A la pregunta de cuánto tarda en agotarse el cupo, la respuesta que se abre paso no es «dos minutos». Es «en segundos».
Qué se ha sabido
El enlace lo suelta un forero que firma Despotricador, pegado a secas y sin comentario aparte:
🔗
preferente.com
Él mismo contesta después a la pregunta de cuánto tardan en volar las plazas: «Yo diría que en segundos.» Añade que mandar millones de acreditaciones solo sirve para que haya millones de berrinches, y recuerda que hace años, en una temporada, envió a una persona de vacaciones cinco veces. «Son muchos loros para muy poco chocolate», resume. Ninguna de esas cuentas viene con fuente.
Max Niggerton pone otra medida: «Se agotan en minutos las zonas de costa y las islas.»
guaita pone precio. Cuenta que ha pagado 260€ por dos personas, tres noches en un hotel de 3 estrellas lejos del centro, y que la cena le pareció rancho cuartelero. Dice que en booking encuentra cosas mejores. Su conclusión: aquí alguien se está forrando, y no son los jubilados.
Brigit defiende el programa con números suyos: mantiene hoteles abiertos todo el año y, según ella, el Gobierno solo aporta un 20% del coste del viaje, que recupera con creces porque se ahorra pagar paros e ingresa IVAs.
burbujaja el tartaja añade memoria de campañas anteriores. Antes reservaba por internet para sus padres y salía más o menos gratis. Ahora, dice, piden un pago para reservar, y hay suplemento si la estancia cae en Navidad o fin de año. Antes no lo había.
Y tempus fugit suelta su ficha: 70 años, una sola casa —eso sí, en propiedad—, una pensión media que no llega a 2000€ y más de 46 años cotizados. Acaba de contratar un viaje a Canarias a través del IMSERSO, dice, sin colas y con un PC en 5 minutos.
De propina, un par de chascarrillos: uno pregunta si la libreta del banco se sigue actualizando a bolígrafo, otro ironiza con que la juventud solo piensa en viajar, no como ellos. Y vuelve una palabra que ya se repite en el hilo: gerontocracia.
Todo esto se escribe el mismo 18 de septiembre de 2026.
Dónde está la bronca
La bronca generacional sigue, pero ya tiene réplica en primera persona. Hasta ahora los jubilados eran un colectivo del que se hablaba; en este tramo uno entra a contestar y se define como rara avis. Su resumen: después de 46 años cotizando y pagando los impuestos que le exigen, resulta que el malo es él. Y pide al hilo que se lo mire.
Al otro lado, la artillería no se corta. Hay quien llama a los mayores el mayor depredador de la naturaleza y quien lo resuelve en tres palabras: hay que cerrar el IMSERSO. Varios mensajes descalifican directamente a los mayores y les reprochan lo que dejan o no dejan en herencia, con la ley por medio. El hilo no entra a discutir eso; entra a repartir.
El frente nuevo es la calidad, y lo abre un usuario del sistema, no un crítico externo. Despotricador sostiene que la calidad ha bajado mucho, que cada vez es peor y que se recibe a razón de lo que se paga. Su receta: si no se pilla algo concreto, mejor dejarlo, rascarse el bolsillo y viajar por cuenta propia. guaita lo respalda con su factura de 260€ y su cena de cuartel.
El tercer frente es el dinero. Unos sostienen que el programa llena camas en temporada baja y mantiene empleo en hoteles y comercio local; otros, que el que se forra no es el que viaja. Nadie ha traído todavía el contrato de un hotel.
Y de fondo, la política. Hay quien enlaza el cupo con la demografía y vaticina que la gerontocracia dará paso a otra mayoría, y lo hace con términos despectivos hacia los migrantes que el hilo no discute. Otro contesta con ironía electoral: votar a los dos grandes partidos, dice, y a otra cosa. Y Max Niggerton lo cierra: «Todo en este país tiene el mismo tufo. Amiguismo, subvenciones, redes clientelares y compra de votos.»
Qué cambia respecto a antes
Que ahora hay enlace. En el tramo anterior no aparecía ni uno. Aquí entra una noticia del sector y con ella la pregunta de cuánto tarda en agotarse.
Que la escena se ha acelerado. Lo que antes se contaba como la puerta a las 9:00 y el cupo vacío a las 9:02 ahora se mide en segundos.
Que aparecen defensores del programa con números. El 20%, los IVAs, los paros que se evitan, la temporada baja, el empleo del comercio local. Son cuentas de una forera, sin fuente, y el hilo no las verifica. Pero es la primera vez en el tramo que alguien pone cifras al retorno.
Y que aparece la vía online como algo real: un jubilado reserva en cinco minutos desde el PC. Eso no cierra la discusión sobre las colas, pero le quita la exclusividad. Si se puede hacer en casa, la cola deja de ser una fatalidad y pasa a ser una decisión.