Guerra generacional en el hilo: pluriempleo, herencias y el R78
El tramo arranca con un vídeo y sigue a voces. Alguien cuelga un
para sostener que el trabajo de antes era mucho más duro, que había más pluriempleo y que las generaciones de ahora no aguantan lo que aguantaban las anteriores. El IMSERSO se queda de fondo: lo que se pelea aquí es quién trabajó, quién heredó y quién paga. Es la guerra generacional otra vez, pero con la herencia y la nómina como munición.
Qué se ha sabido
El objeto del incendio es el vídeo.
. Lo sube quien defiende que antes se trabajaba más y peor, y le contesta otra participante diciendo que es de un youtuber aficionado y que quienes vinieron antes no tenían tres empleos. Ella misma se sitúa:
«yo tengo 40 años y la vivienda ya prácticamente pagada».
Covaleda mete historia. Recuerda que la organización anterior,
«la organización previa, Educación y Descanso, estaba orientada a todos los miembros de las familias», y que al pasar a llamarse Imserso se quedó solo para la quinta que hoy anda por los 70.
KUTRONIO trae el testimonio de casa. Su madre, nonagenaria, nunca ha querido saber nada del programa:
«siempre me ha dicho que no va a un viaje del inserso ni loca». Le atribuye un motivo: que se organizan para comprar votos con dinero que no es suyo. Y de ahí salta al sector: según él,
España recibe mas de 100 millones de turistas al año y la cifra se ha cuadruplicado en menos de veinte años.
sckicko compara colas. Frente a las horas de espera en la agencia, pone a los que se pasan medio día en una cola virtual por entradas de concierto:
«al menos no te obligan a pagar 5% de gastos de gestion por mirar una pantalla horas».
Y entra la propiedad por un lado inesperado. Un participante sostiene que los particulares son
una pequeña parte de los propietarios y que quienes acumulan vivienda son bancos y fondos. Le responden que eso no viene al caso.
La herencia como campo de batalla
Rocky Balboa pone un caso concreto: un conocido suyo sacó
700.000 euros de la venta de un chalet heredado, y con eso, dice, el reparto de camas le preocupa bastante menos. Su lectura es que a muchos lo que les molesta no es el viaje, sino que los mayores sigan vivos y no poder vivir a su costa del patrimonio que ellos labraron.
fachacine lleva el argumento al extremo: sostiene que son capaces de vender sus pisos para pagarse los viajes y no dejar herencia ni a hijos ni a nietos, y que luego exigen el asiento del autobús. Tobias Rieper responde con un
«Aquí uno.», que se lee como una confesión irónica de vivir de lo heredado.
Dónde está la bronca
El choque es de relato. Un bloque sostiene que las generaciones anteriores se partieron el lomo y que las actuales viven del patrimonio heredado. Rocky Balboa lo resume:
«Pues yo eso lo he conocido, reventados como mulos.»
El otro bloque niega el pluriempleo de entonces. Su argumento: no conoce a nadie de 70 u 80 años que tuviera varios empleos, y el vídeo no prueba nada. La discusión sube de tono en los dos sentidos, y hay mensajes que se cruzan reproches personales. Alguien zanja que sus interlocutores son demasiado jóvenes para saber de qué hablan; otros contestan que quien cuelga el vídeo no ha rectificado nada de lo que dijo.
En medio, el
R78. Así llama un participante a la quinta que sostiene el sistema:
«Es el R78, España es por ellos y para ellos.» Y añade que
«la generación del baby boom ha sido y es mimada por el sistema hasta el punto que España se está autodestruyendo, con un endeudamiento salvaje». Otro participante completa el cuadro: dice que lo gratis se ha vuelto objetivo en sí mismo, se necesite o no.
También hay quien rompe el marco generacional desde dentro. Un participante celebra que los mayores se marchen a la costa todo el año y dejen las ciudades tranquilas. Y una réplica sarcástica cierra el corro: alguien pide, en tono irónico, que los demás remen fuerte, porque hay quien puede tener las cosas gratis al 80%.
Qué cambia respecto a antes
Lo del buffet queda atrás. El precio, la comisión y la agencia ya no son el eje. El eje es el patrimonio: quién heredó un piso, quién lo vendió, quién vive de la herencia y quién llega a fin de mes. La subvención al hotelero, que antes servía para acusar al programa, pasa a funcionar como argumento contrario: hay quien lo defiende como sostén de negocios abiertos.
Aparece además una grieta nueva dentro del propio colectivo: una familia que rechaza el programa por principio. Y entra el sector turístico por la puerta del mercado, con la idea de que los hoteles que viven del IMSERSO tendrán que acabar compitiendo como los demás.
Lo que no cambia es el tono. El tramo no se resuelve: sigue el cruce de reproches y ahí se queda.