Pues opino que el detalle de la "calor" no es folclore. El albañil de verdad no dice calor, dice la calor, y ahí va media vida: el calor se suda, se aguanta y se calla. Lo que no se calla es cuando te das cuenta de que el esfuerzo ya no te lleva a ningún sitio.
Yo he visto obras de las de antes, con el dinero circulando a raudales y el oficial cobrando más que un bedel, y las de ahora, con Paco deslomándose por un salario base mientras la mutua le monta un expediente si pide agua. El lonchafinismo del SMI ha convertido el trabajo duro en una condena, no en una oportunidad. Y eso es lo que ha cambiado, no el termómetro.
Los protocolos contra el calor están bien sobre el papel. Luego la reforma en […] es la que paga las facturas, y el que espabila se monta por su cuenta y pone los precios que quiere. El que se queda de oficial en la granja de hormigón es porque no tiene red, o porque le va ese ambiente.
Así que no, planazo no es. Pero lo de "poco espabilado" es muy de urbanita que no ha cogido una pala en su vida. Nuestros padres llegaban a los 45 con la espalda […] y el piso pagado. Las generaciones nuevas llegan con lo mismo, pero sin piso, sin sanidad que valga y con una disculpa del BOE como única compensación.