El hilo se apoya en una captura: de 11.815 anuncios a 9.398
El tramo arranca con una pantalla y sigue con el marcador. Máximo Décimo Hispanio pega el tuit que ordena lo demás: el recuento de Idealista para la ciudad de Madrid,
11.815 anuncios antes del decreto y 9.398 ahora. Es un
20,46% menos,
2.417 anuncios que desaparecen de un día para otro. Debajo del recorte, tres palabras: «sigue bajando».
buhardilla43 abre el hilo con un «y bajando». Gonzalor se apunta a la broma con la pantalla delante: «Eran 79.389 hace 5 segundos, pero he refrescado la pantalla y ya ha caído una». Nadie discute el método del recorte. Se discute qué significa.
Qué se ha sabido
La cifra que se repite es la del tuit. No la firma un portal ni un ministerio: son dos capturas del mismo buscador, pegadas por un forero, con fecha de este tramo,
1 de octubre de 2026.
11.815 → 9.398,
2.417 menos,
20,46%.
Además del recorte, en el hilo entran fuentes. silverdaemon saca la comparación demográfica para sostener su cuenta electoral:
Cataluña y el País Vasco, con 8,2 y 2,25 millones de habitantes. También circula el estudio sociodemográfico del observatorio del alquiler y una pieza sobre la mitad de los inquilinos nacidos fuera de España. Nadie pone en duda las fuentes; cada uno las usa para lo suyo.
Dos experiencias personales entran con fecha. josete tiene el contrato de su inquilino hasta
2030 y ya calcula qué hará entonces. cerilloprieto, dos años de contrato, dice que si no encuentra algo razonable se prejubila y se va.
Dónde está la bronca
El hilo se parte en dos. Una parte lee la captura como prueba: menos anuncios, mercado que se vacía, propietarios que se van. antimesita lo dice sin rodeos: la idea nunca fue que hubiera más alquiler ni que bajara. Sitezumbanlosoidos pone nombre a quien se va primero, según él: los grandes inversores, y avisa de que el paso siguiente es la venta. jeiper lo mira al revés: quien sale del alquiler deja piso para el que quiere comprar.
El otro lado tiene su réplica mecánica: no hay retirada, hay rotación. dillei lo suelta seco. fayser lo lleva a la ironía: si todo se ha alquilado de golpe, pronto no habrá ni un anuncio, porque nadie va a volver a alquilarlo. Republicano apunta la paradoja incómoda: parte de esos pisos estaban ya negociando con un inquilino, y el inquilino se queda sin piso. Trollaco del copón sostiene que los comprarán los grandes fondos; jeiper lo duda.
En medio, dos tesis más de fondo. Remeros repite receta:
cinco millones de viviendas construidas por el Estado, y cierra la puerta a que las levanten las empresas. Cerdo capitalista sostiene lo contrario, y lo plantea como opinión: sin construir más no hay solución a corto plazo, y al arrendador habría que darle seguridad jurídica en vez de quitársela. También apunta al calendario: unos venden que se preocupan y otros se encargan de que el texto no salga adelante. mcd lo resume en una línea: los políticos trabajan para que suban los precios. Autómata, medio en broma, avisa de que ahora llega la solución.
Y una tercera vía, la de mercado. Máximo Décimo Hispanio avisa de que el ajuste no será rápido: el propietario que puede aguanta, y el precio se corrige con tiempo e inflación. Lateral, lento, sin desplome.
El cálculo electoral que se discute
silverdaemon monta el argumento del voto: el Gobierno no es tonto, y los inquilinos apurados pesan más en las urnas que otros bloques a los que se atribuye decidir elecciones. De ahí la comparación de poblaciones y la conclusión de que la medida se defiende sola. Es una cuenta de foro, sin serie detrás, y así se discute: como hipótesis.
Qué cambia respecto a antes
El debate sale de los principios y se mete en las pantallas. Basta con refrescar un buscador para tener argumento, y eso es lo nuevo de este tramo. El segundo asunto que entra no es el alquiler, es la compraventa: Tuchurro28 pregunta si, al pasar pisos del alquiler a la venta, los precios subirán o bajarán, con las hipotecas encareciéndose. Nadie le contesta con números.
Lo que se da por superado: discutir si la oferta se mueve. Se mueve, o al menos eso dice el recorte que todos miran. Lo que sigue sin cerrarse: cuánto tarda en volver.