Seis muertos en un control en curva: el relato que no cuadra
Un control de la Guardia Civil en plena curva de la AP-4, a las 4 de la mañana. El balance: seis muertos, dos de ellos guardias civiles y cuatro civiles que esperaban parados en la vía. El tráiler frenó, hizo la tijera y arrasó. Y al conductor, a quien las crónicas de las primeras horas ya habían colocado un historial de narcotraficante, borrachera y sueño al volante, le dio negativo el test de alcohol y drogas y no consta que incumpliera los tiempos de conducción.
La pregunta que importa no es por qué un camión cargado tarda en detenerse. Es
qué hacía un obstáculo en medio de una autovía, de madrugada y a la salida de una curva.
Un control sin protección trasera en mitad de la autovía
El dispositivo lo habría montado el GAR y no un filtro rutinario de Tráfico, según sostienen varios de los participantes en el debate. Se retuvo a varios vehículos y cuatro civiles quedaron detenidos con sus coches parados, esperando su turno. El camión llegó, frenó y en lugar de detenerse barrió todo lo que tenía delante. Dos de los fallecidos eran guardias civiles en servicio.
El reproche que más se repite es puramente técnico. Como recuerdan quienes criticaron el dispositivo, un control en autovía se señaliza cerrando carriles con conos y luces
dos kilómetros antes, no se improvisa en una curva, y se monta con protección trasera contra alcances, precisamente porque el vehículo que no frena a tiempo no es un turismo: son toneladas de carga con inercia propia. Con los coches ya parados y sin margen de reacción detrás, el escenario estaba servido.
Negativo en alcohol y drogas: la acusación que se desmoronó en un día
La secuencia de versiones fue vertiginosa. Primero, narcotraficante. Después, que se había saltado el control. Luego, que iba borracho. Más tarde, que se había dormido al volante. Finalmente, que acumulaba horas de conducción por encima de lo legal. Cada una se fue cayendo: el test de alcohol y drogas salió negativo, el conductor sostiene que no iba dormido y las horas estaban dentro del límite.
Pese a ello, ingresó en prisión provisional. Y después quedó en libertad sin fianza, según las informaciones que se fueron publicando.
El tacógrafo y el disco del motor tienen la última palabra, y ninguno de esos datos estaba encima de la mesa cuando ya se había dictado sentencia en los titulares.
¿Por qué un tráiler hace la tijera al frenar de golpe?
Según la explicación de un participante que dice ser camionero, frena peor un semirremolque que una cabeza tractora, y casi nadie lo explica bien. La tractora monta discos; el remolque tradicional, tambores, y los tambores calientes pierden mordiente. Si el remolque empuja más de lo que la cabina puede retener, el conjunto se cruza. Eso es la tijera, con ABS o sin él. La discusión mecánica sobre este punto llenó páginas enteras del asunto, con cruce de argumentos sobre qué eje adelanta a cuál y sobre el papel del guardarraíl: la resistencia de la barrera pudo ser, según otro interviniente, la que acabó de cruzar la cabina hacia la calzada.
Añádese el contexto de la carretera. Un turismo necesita alrededor de
150 metros para pasar de 120 a 0 km/h en una frenada de emergencia, según el cálculo que se manejó en el debate. Un camión, mucho más. Y los camiones van limitados a 90 km/h en autovía, no por capricho.
De La Línea a Guarromán: la ruta que nadie explicaba
El vehículo venía de La Línea de la Concepción y había hecho
poco más de 70 kilómetros de autovía cuando llegó al punto del control. Su destino era Guarromán (Jaén). Sobre ese trazado se discutió largo y tendido, porque la ruta lógica no pasa por ahí, y ese detalle alimentó la sospecha de que el filtro no era un control de tráfico al uso.
El dato que dio la vuelta a la conversación fue otro: entre los fallecidos había una persona con antecedentes por narcotráfico, según se publicó. Con eso, la tesis de la operación con objetivo concreto —montada a toda prisa— ganó enteros. El precedente de Barbate y la misma palabra de siempre,
protocolo, sobrevuela cualquier comparación.
Quién responde: el pulso entre el Estado y la aseguradora
En el plano jurídico, el asunto tiene dos puertas y una sola es rápida. Si el control estaba mal puesto, mal señalizado o mal iluminado, la responsabilidad apunta a la Administración: años de pleitos y una indemnización que puede quedarse en nada. Si el control estaba correctamente montado, la vía es la aseguradora del transportista, con cobro en semanas. Existe un cálculo detallado de cómo se orientan estos casos según por dónde se tire, y no conviene reproducirlo aquí porque el interesado en conocerlo tiene donde buscarlo.
Lo que queda claro es el incentivo: cuando el relato se inclina hacia el conductor, la culpa deja de repartirse y el único responsable disponible pasa a ser el que llevaba el volante.
Con seis muertos, cuatro de ellos ajenos al dispositivo, y un conductor que dio negativo en todo, la pregunta sigue colgando: ¿cuántas noches se ha montado el mismo control en el mismo sitio sin que pasara nada, y por qué esta vez sí?