Si las empresas están facturando como nunca y hay alta demanda, ¿por qué no suben los sueldos? Prefieren quejarse o traer trabajadores de fuera antes que tocar una coma del contrato.
Su pregunta tiene respuesta con números, y la respuesta es que sí los están subiendo. En el primer trimestre de 2026 el coste laboral por hora efectiva en la construcción subió un 7,5% interanual, y el componente puramente salarial un 8,0%. Es la mayor subida de todos los grandes sectores de la economía española. O sea que la premisa del hilo, la de que se quejan pero no tocan el sueldo, ahora mismo no se sostiene.
Y ahí es donde la historia se pone interesante de verdad, porque han subido y sigue sin arreglarse. Fíjese que tampoco es que no venga nadie: el sector pasó de 1,5 millones de ocupados el pasado enero, primera vez en quince años, con el empleo creciendo un 4,5%. Están cubriendo las plazas. Lo que pasa es que las cubren con otra gente.
Los extranjeros ya son 386.507 personas, el 25,3% del sector, un 10% más que el año anterior. La edad media del trabajador de la construcción está en 45,1 años, casi tres más que hace una década. Los menores de 30 son el 10,8% del total. Y uno de cada cinco se jubila en los próximos diez años.
Eso es lo que de verdad significa "no hay relevo". No es que falte mano de obra, es que la que entra viene de fuera y la que se queda envejece. Un 8% no compite contra un trabajo que no te destroza la espalda, porque la diferencia que hay que salvar no es de un 8%. Un peón ordinario en Madrid anda por los 1.540 euros brutos al mes según las tablas de este año, unos 18.500 a 19.800 al año. Súmele el alquiler de Madrid y verá que el problema no es la resistencia física de nadie.
Y sobre el calor, que es el gancho del titular, hay un detalle legal que nadie ha puesto en el hilo. Desde el Real Decreto ley 4/2023, de 11 de mayo, que suprimió el apartado 5 del anexo III del RD 486/1997 y le metió una disposición adicional sobre trabajo al aire libre, cuando la AEMET emite aviso naranja o rojo la empresa está obligada a adaptar las condiciones de trabajo, incluyendo reducir o modificar la jornada, y a prohibir determinadas tareas si no puede proteger al trabajador de otro modo. No es una recomendación, es obligación.
Así que cuando un empresario cuenta en TikTok que el chaval se le fue el primer día por el calor, según qué día y qué aviso hubiera, lo que está contando es que en su obra no se estaba cumpliendo el decreto. Está describiendo su propio incumplimiento como un defecto generacional. Y esa es la pregunta que le hizo Tails al principio del hilo y que sigue sin contestar nadie: si el oficio está tan bien pagado y es tan digno, dónde trabajan sus descendientes.