El origen estatal de las grandes corporaciones: un mito liberal que no se sostiene
¿De dónde salieron realmente las grandes corporaciones que hoy dominan el mercado? La narrativa liberal suele atribuir su éxito al emprendimiento y la libre competencia, pero un análisis histórico revela que muchas nacieron gracias a la inversión directa del Estado, el proteccionismo o, en algunos casos, el saqueo colonial. Quienes defienden el libre mercado a ultranza ignoran que conglomerados industriales y comerciales que hoy son privados comenzaron siendo públicos o se beneficiaron de políticas estatales expansivas.
La ceguera ideológica del liberalismo de manual
El debate sobre el origen de las grandes empresas choca a menudo con la rigidez ideológica de quienes defienden el libre mercado como tabla de salvación. Se aferran a mantras como la oferta y la demanda mientras olvidan que los precios y las estructuras de mercado han sido moldeados por el poder político y las oligarquías. La supuesta seudociencia liberal se desmorona cuando se confronta con los hechos: desde las compañías de Indias hasta los gigantes tecnológicos actuales, el Estado ha sido el principal arquitecto.
Del proteccionismo a la piratería: los caminos del capital
La historia muestra que muchas fortunas empresariales se construyeron sobre la base de concesiones estatales, aranceles protectores y, en los países con mayor tradición imperial, mediante la piratería y la extorsión respaldada por ejércitos. Ignorar este pasado no solo es deshonesto intelectual, sino que condena a repetir las mismas falacias. Los liberales más dogmáticos, incapaces de salir de su guión, siguen repitiendo frases hechas mientras el mundo real demuestra lo contrario.
Quizá la mayor farsa no sea la seudociencia liberal, sino que sigan vendiendo el cuento de la empresa privada autosuficiente mientras el Estado sigue siendo su principal sostén.