De los «ridículos» a la querella: Nadal gana Montecarlo y el Godó
Arranca el tramo con Nadal cayendo en primera ronda en Queen's y en segunda en Wimbledon. El que abre el hilo lo celebra como un capítulo más de la decadencia y pide a los suyos que aparezcan a reírse. No aparecen siempre. Aparecen cuando gana Nadal, y entonces el hilo se da la vuelta: Montecarlo y el Conde de Godó, dos títulos seguidos en abril de 2016, dejan al personal discutiendo de otra cosa. De fondo, la acusación de dopaje de una exministra francesa y la querella que Nadal anuncia contra ella.
Qué se ha sabido
Resultados. En este tramo Nadal pierde contra Verdasco
en primera ronda del Abierto de Australia (enero de 2016), cae en segunda ronda de Wimbledon en 2015 y pierde ante Fognini después de ir
dos sets arriba. Suma también derrotas contra Thiem y contra Cuevas, las dos en tierra. En el lado bueno: gana en
Hamburgo en julio de 2015, llega a la final de Doha en enero de 2016 y en abril encadena
Montecarlo y el Godó. En Montecarlo se quita de encima a Murray y a Wawrinka; en la final del Godó gana a Nishikori. En marzo de 2016 Djokovic
supera a Nadal en títulos de Masters 1000. Erich Weiss recuerda que Verdasco le endosó a Nadal
noventa golpes ganadores en Australia.
Lesiones. Un episodio de
taquicardia en pleno partido aparece en un enlace de AS colgado en el hilo. Después, la muñeca: Nadal se retira de Roland Garros en mayo de 2016 y anuncia que tampoco jugará Wimbledon. En el hilo se cuelgan dos piezas de prensa de esos días:
la información de El País del 10 de marzo de 2016 y
la de Marca del 12 de marzo.
Dopaje. En marzo de 2016, con el positivo de Sharapova por meldonium todavía caliente, la exministra francesa Roselyne Bachelot acusa a Nadal de haberse dopado en 2012. Nadal anuncia que la demandará. Semanas después aparece la querella. También se cita a Eufemiano Fuentes y su frase sobre que en las bolsas de sangre podría haber «algún deportista de renombre».
Dónde está la bronca
Dos bloques. Uno sostiene que Nadal es un simple pasabolas que vive del físico y que, pasados los veintinueve, el físico le pasa factura. El otro responde que es un tenista completo, que su derecha y su volea están entre las mejores del circuito y que los títulos no salen de la nada. BillyJoe zanja que
se llama envejecer y que un juego 70% físico paga antes la cuenta.
El desgaste, dicen varios, es la explicación; no hace falta inventarse nada.
La pelea de verdad es la del dopaje. Una parte del hilo sitúa el bajón en septiembre de 2013, cuando, sostiene, entra en vigor el pasaporte biológico en el tenis, y calcula que desde entonces no levanta cabeza. Contra eso, Xequinfumfa recuerda que Nadal pasa controles desde hace más de diez años y que si no ha salido nada es porque no hay nada. George Orwell trae el caso Armstrong para decir lo contrario: que el control siempre va por detrás de la práctica. Hay quien apunta que en el ciclismo se mide el hematocrito y que de ahí salieron casos sonados. La acusación de la exministra francesa divide a todos: unos piden que se publique la querella, otros la dan por buena en cuanto se anuncia. Cuando por fin se presenta, la respuesta de los críticos es que ha tardado.
Alrededor de eso, el cruce de siempre. Cada derrota es un «ridículo»; cada título, «un torneo de segunda». Si gana un Masters 1000, es menor; si pierde en primera ronda, es un desastre. Erich Weiss lo resume:
si gana un torneo de mierda, no tiene mérito; si pierde un torneo de mierda, es un inútil. También entra el choque entre Djokovic y Nadal: unos dicen que el serbio solo domina porque los otros dos han bajado, otros que domina porque juega mejor que nadie. Y la lectura de la carta de Sharapova, en la que dice que no va a fingir una lesión para ocultar un positivo, se convierte en munición para quien la lee como un dardo.
Qué cambia respecto a antes
Entra un asunto nuevo: la acusación de dopaje deja de ser un rumor de foro y pasa a tener nombre, cargo y querella. Nadie lo había puesto tan por escrito hasta que lo dijo una exministra. Y el eje de las lesiones se mueve del pie y las rodillas a
la muñeca: dos Grand Slams seguidos fuera, Roland Garros y Wimbledon, y la sospecha de siempre sobre si llegará a los Juegos. Erich Weiss, que lleva meses prometiendo que Nadal volverá a ser número uno y ganará otro grande, sigue en sus trece aunque el tramo se cierre sin que ninguna de las dos cosas haya pasado.
Marcador de la pelea
Victoria de quienes celebran caídas en 2015: Queen's, Wimbledon, Australia, el US Open. Victoria de los defensores en abril de 2016: Montecarlo y Godó en dos semanas. Entre medias, dos finales perdidas contra Djokovic y Federer. El hilo se queda con ese empate y cada uno se lleva su mitad. Nadie se mueve. Las bromas sobre vecindad y solomillos siguen ahí; las predicciones, también.