Los cinco correos de la CHJ: 30 minutos de retraso y 2,5 horas de silencio
A las 11:40 del 29 de octubre, el caudal de la rambla del Poyo supera los 264 m³/s. El umbral de aviso está en 150. El correo sale a las 12:07, veintisiete minutos después, con copia a Protección Civil y a un registro electrónico. Es el primero de cinco. Los otros cuatro no llevarán copia a nadie más que al sistema automático de información hidrológica. El último, el que rompe la escala, llega cuando el río ya ha cambiado de nombre y de naturaleza.
La secuencia completa, difundida para exigir respuestas, dibuja un patrón incómodo.
Cuatro avisos con retrasos de entre 22 y 30 minutos y un quinto que sale en tres minutos cuando el caudal ya es de 1.686 m³/s, once veces el umbral. Entre el cuarto correo y el quinto hay dos horas y media sin ninguna comunicación. En ese hueco, el barranco pasa de 28 m³/s a multiplicar por sesenta su caudal.
Qué significa «se continúa seguimiento desde la sala SAIH»
La fórmula aparece en las comunicaciones y no aclara nada. El SAIH es el Sistema Automático de Información Hidrológica, una red de sensores que envía datos en tiempo real. Que la sala «continúe el seguimiento» significa, en la práctica, que alguien mira una pantalla. No implica alerta, ni llamada, ni activación de protocolo. Es la diferencia entre ver y avisar.
Quien redacta los correos no firma con nombre y apellidos en la información difundida. Tampoco consta que el autor del quinto correo, el de las 18:43, levantara el teléfono para advertir de lo que ya era evidente en los datos. El correo electrónico, en una emergencia de esta magnitud, funciona como un buzón que nadie abre a tiempo.
La cronología de los cinco avisos y sus destinatarios
- 11:40 — 264 m³/s. Enviado a las 12:07 a SAIH, con copia a Protección Civil y registro electrónico.
- 13:20 — 120 m³/s. Enviado a las 13:42 solo a SAIH.
- 14:35 — 55 m³/s. Enviado a las 15:04 solo a SAIH.
- 15:50 — 28 m³/s. Enviado a las 16:13 solo a SAIH.
- 18:40 — 1.686 m³/s. Enviado a las 18:43 a SAIH, con copia a la Subdelegación del Gobierno en Valencia y su gabinete de comunicación.
El patrón de destinatarios es revelador. El primer aviso, el único de la mañana con copia a Protección Civil, coincide con el caudal más alto hasta ese momento. Los tres siguientes, cuando el caudal baja, van solo al sistema automático. El quinto, cuando el caudal se dispara, recupera las copias institucionales. Como si el criterio no fuera el riesgo, sino la cobertura administrativa.
Por qué hay 2,5 horas sin ningún aviso
Entre las 16:13 y las 18:43 no sale ningún correo. En ese intervalo, el barranco del Poyo pasa de 28 m³/s a 1.686 m³/s. La pregunta no es solo por qué no se avisó, sino por qué no se avisó cuando se volvió a superar el umbral de 150 m³/s, esta vez de forma brutal, y sí se había avisado por la mañana con un caudal de 264.
Hay quien sostiene que el foco de atención estaba en la presa de Forata, cuyo posible desbordamiento centraba los avisos y las alertas. Los datos de la presa y los del barranco se entremezclan en las comunicaciones, y eso pudo diluir la vigilancia sobre el Poyo. Es una hipótesis, no un hecho probado, pero encaja con el silencio de esas dos horas y media.
El CECOPI y el representante de la CHJ
En el comité de emergencia estaban la Generalitat, la Delegación del Gobierno, Protección Civil, la UME, la AEMET, la CHJ y las fuerzas de seguridad. La CHJ tenía representante. Ese representante, según los datos difundidos, no realizó un seguimiento del caudal del barranco durante la reunión del 29 de octubre.
La pregunta que sobrevuela todo el asunto es por qué la alerta a la población no llegó hasta las 20:15, cuando el barranco ya había arrasado varias localidades. Los avisos a los alcaldes estaban dados desde la mañana, con patrullas en los cauces. Lo que no se avisó fue de la magnitud de lo que venía. La diferencia entre «hay riesgo de crecida» y «viene una barrancada brutal» es la diferencia entre precaución y evacuación.
El correo como canal y el reparto de responsabilidades
Un correo electrónico no es un canal válido para una alarma de esta dimensión. En cualquier proceso industrial, los parámetros críticos tienen respuesta automática y protocolos estrictos. Aquí, los medidores enviaban datos en tiempo real a una web que se actualiza cada cinco minutos. La información estaba disponible. Lo que falló fue la conversión de dato en decisión.
La responsabilidad no es de un solo organismo. La CHJ gestiona los cauces y los avisos hidrológicos. La Generalitat activa las alertas a la población. La Delegación del Gobierno coordina. Cada eslabón tiene su parte. La investigación, si llega, tendrá que determinar por qué ninguno de ellos convirtió los datos en una advertencia útil a tiempo.
El quinto correo, el de las 18:43, se envió con copia a la Subdelegación del Gobierno. Tres minutos antes, a las 18:40, el caudal ya era de 1.686 m³/s. Para entonces, el barranco del Poyo ya había hecho lo que los datos anunciaban desde las 11:40 de la mañana.